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Jueves, 21 de Noviembre 2019
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Obama

Por: EL INFORMADOR


Los ciudadanos estadounidenses están pasando por un proceso histórico y sin duda alguna muy interesante, luego de que Barack Obama, el candidato del Partido Demócrata, ganara las elecciones el pasado 4 de noviembre.

El triunfo del primer mulato en la historia de Estados Unidos cuya formación no incluye la discriminación racial, ni como víctima ni como victimario (la expresión americana para definirlo es color blind), ha generado reacciones de las más diversas entre propios y extraños.

Entre los mexicanos las opiniones se dividen y todas son importantes, porque se trata de nuestro vecino del Norte, el país en donde viven millones de paisanos que año con año envían remesas y en las temporadas vacacionales influyen en el dinamismo de la economía interna con lo que gastan en territorio nacional.

Para algunos, en un análisis hasta cierto punto ligero, el triunfo de Obama no nos favorece porque, precisamente, es negro o casi negro, y la rivalidad entre esa raza y la hispana es añeja y virulenta, en la Unión Americana.

Para otros, Obama ni siquiera volteará a ver a México, dicen que estará muy ocupado en resolver los problemas en su país, que son muchos y graves, de manera que ni acuerdo migratorio, ni derechos de los indocumentados, ni nada, por lo menos durante los dos primeros años de su administración.

Y hay algunos más que albergan cierto optimismo, no sólo por lo que pueda significar para México, sino para el mundo, si Obama realmente encabeza un liderazgo, como presidente de la, todavía, nación más poderosa del mundo, que nos lleve a los seres humanos a vivir mejor: cambios estructurales en la economía mundial, defensa del medio ambiente y adiós a las guerras.

En este orden de ideas, el optimismo con respecto a México se basa, por ejemplo, en que si el próximo presidente de Estados Unidos se interesa por su país, se interesa por el nuestro. Los destinos de ambas naciones están unidos irremediablemente y no es tan simple como ignorar o soslayar la relación.

Hay muchas cosas que no pueden esperar. Contrario a lo que se creía, a raíz de la recesión en la Unión Americana, el regreso de connacionales no ha sido masivo. De crisis a crisis prefieren vivir allá que aquí.

Si Barack Obama es diferente, y por sus discursos podemos pensar que así es (diferente al común de los presidentes de Estados Unidos), entonces hay posibilidades no sólo para México, sino para el mundo, de entender que nos necesitamos mutuamente, que todas las diferencias son salvables y ninguna tan importante o más importante que la Humanidad.

LAURA CASTRO GOLARTE / Periodista.
Correo electrónico: lauracastro05@gmail.com

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