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Lunes, 11 de Noviembre 2019
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Nuestra crisis y la inteligencia emocional

Por: EL INFORMADOR


En las últimas semanas he escrito sobre el circo de tres pistas que representan las crisis que vivimos y al qué le está haciendo frente el Presidente de México. En la primera pista tenemos la bien conocida y cada vez más preocupante problemática de seguridad, en donde tenemos a todo el crimen organizado y al narcotráfico buscando desestabilizar a nuestras instituciones y amedrentar a la población, para que los dejen trabajar y además seguir creciendo en influencia dentro de nuestra sociedad; la segunda pista se acaba de abrir con toda la problemática financiera que a nivel mundial está destrozando el patrimonio de millones, y donde se avizora un panorama nada alentador en materia de los efectos que a mediano y largo plazo traerá para la economía de las naciones y las familias de todo el mundo, pero como si esto no fuera suficiente, los mexicanos tenemos además que preocuparnos por la tercer pista que este circo llamado “La Realidad de la Política Mexicana” nos habrá de presentar en los próximos meses, este nu
evo set de problemas y sobresaltos serán los procesos electorales de 2009, que pronto empezarán a demandar encabezados periodísticos y espacio en la mente de todos nosotros.

Entonces, ¿cómo debemos todos nosotros enfrentar la crisis?

Existe una herramienta en particular que es de extrema utilidad en situaciones de crisis: la inteligencia emocional. Hasta hace poco tiempo se tenía la creencia de que la persona con el mayor coeficiente intelectual, es decir, un mejor desarrollo de las habilidades propias del pensamiento y la razón —inteligencia— tenía, en consecuencia, mayores posibilidades de desarrollo y superación. Hoy la percepción ha cambiado. Si bien es cierto que la inteligencia juega un papel preponderante en el éxito de una persona, hay nuevos factores que pueden hacer la diferencia entre el éxito y el fracaso en una situación de crisis. Y entre esos factores están los sentimientos. El control de nuestras emociones nos permite tener la capacidad de reconocer un sentimiento y adecuarlo a determinada situación y sacar ventaja con él. De esto nos habla la “Inteligencia emocional”, que refiere a la capacidad de reconocer sentimientos propios y ajenos, controlarlos y servirse de ellos para guiar el pensamiento de uno mismo y el de los d
emás, a través de varias habilidades:

El auto conocimiento de las emociones, que nos permite conocer la manera en que nuestro estado de ánimo influye en nuestro comportamiento para saber cuáles son nuestras virtudes y cuáles son nuestro puntos débiles.

El auto control emocional, que nos permite adecuar un sentimiento a un contexto específico para evitar actos impulsivos, sacarle así un mejor provecho a nuestras emociones.

Auto motivación, que nos permite dirigir las emociones hacia un objetivo específico, centrarnos en las metas y olvidarnos de los obstáculos.

Reconocimiento de las emociones ajenas, que nos permite conectarnos empáticamente con los que están a nuestro alrededor.

Mejoramiento de las relaciones interpersonales, a través de habilidades como el liderazgo, la persuasión, la dirección, la negociación, la cooperación, el trabajo en equipo y la resolución pacífica de conflictos.

Estas habilidades en conjunto están encaminadas a que tomemos conciencia de nuestras emociones, a que comprendamos los sentimientos de los demás, a que toleremos de mejor forma presiones y frustraciones de la vida cotidiana, a que incrementemos nuestra capacidad de empatía y nuestras habilidades sociales y, sobre todo, a que aumentemos nuestras posibilidades de desarrollo humano, profesional y social.

ANA MARÍA SALAZAR / Analista política.
www.anamariasalazar.com

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