| No al racismo en el futbol Por: EL INFORMADOR 25 de junio de 2008 - 23:00 hs Son muy notorios los mensajes en los estadios de la sede de la Eurocopa, las enormes letras blancas en fondo negro que dicen “no to racism”. El hecho sorprende, porque son espacios regularmente ganados para el mundo del comercio y la publicidad. Lugar de promoción de las grandes marcas y posicionamiento mental. Por ello mismo resulta muy interesante la aparición de estos mensajes. Para construir la paz necesitamos aprender a no discriminar a nadie. Todo tipo de racismo es inaceptable moralmente. El futbol es un vivo ejemplo de unidad universal sin mezclar discriminación alguna, al menos eso podemos constatar en la cancha. Igual festejamos el gol de un turco, que de un africano, o un centro europeo. Sin duda tenemos una historia plagada de agresiones entre naciones y fronteras ocasionadas por sentimientos racistas. Nutrir el racismo es promover actitudes violentas y agravios que propician odios. Y desde luego que me pregunté si existe algún tipo de racismo en Guadalajara, y de inmediato me respondí que sí, aunque de distinta forma. Para empezar, no es muy clara la presencia de distintas razas en nuestra ciudad, pues por principio la más evidente de todas es la de color, los llamados afroamericanos que prácticamente no existen, salvo muy raras excepciones que hacen más notoria su inexistencia. Digo que en forma distinta, porque se mezcla con clasismo y rechazo a dar igual oportunidad a las gentes que poseen rasgos más autóctonos y que por tanto no se consideran bellas. El caso más común es cuando los padres de familia de la clase alta cuestionan al o la futura nuera o yerno como bien parecidos o como corrientitos. Es un hecho también que se trata de forma distinta a las personas por su apariencia autóctona, se les clasifica e identifica como aptos para trabajos netamente domésticos, o empleos como jardineros, mozos o choferes. Cuando se combinan discriminación racial con el clasismo, entonces se hace una mayor presión social y se envía a los afectados al mundo de la exclusión. En Guadalajara se practica en clubes y escuelas este discreto y sutil mecanismo social de señalar y discriminar a la gente con rasgos raciales diferentes, cuando se les dice “el negro”, “el morenito”, etcétera. Apodos que ciertamente van dirigidos a una forma bromista de ejercer el racismo. De cualquier forma el racismo debe ser erradicado, al igual que todo tipo de discriminación, las oportunidades deben ser iguales para todos. No sólo la “gente bonita” debe recibir más oportunidades que los “feos”. Ni la gente con mejor clase social debe ser tratada mejor que la que menos tiene. El no definitivo al racismo es una campaña que debemos de promover y vivir, con futbol, sin futbol y a pesar del futbol. GUILLERMO DELLAMARY / Filósofo y psicólogo. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones