Lunes, 20 de Enero 2020
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Niños en conflicto

Por: EL INFORMADOR


NUEVA YORK.- Se llama Grace Akallo, y a los 15 años fue secuestrada por la guerrilla junto a otras 139 niñas de una aldea en Uganda. Durante siete meses fue forzada a trabajar como niña soldado, cargando un rifle AK-47 con el que disparó contra soldados del Gobierno y contra otras niñas secuestradas que rechazaban acostarse con los guerrilleros. Ella misma fue violada en numerosas ocasiones por uno de los líderes del grupo guerrillero que ha aterrorizado el Norte de Uganda por más de 20 años.

Hoy la vida de esa ex niña soldado es completamente distinta. Luego de escapar de su cautiverio, y gracias al apoyo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y de una organización estadounidense, Grace pudo cursar una licenciatura en Estados Unidos. A sus casi 27 años, hoy ella es la cara y voz de una organización que trabaja por la paz en Uganda del Norte.

Apenas a finales de abril pasado, la secretaria de Relaciones Exteriores de México, Patricia Espinosa, conoció a Grace y escuchó su historia durante un debate abierto del Consejo de Seguridad de la ONU, en el que fue presentado un reporte especial sobre la situación de los niños en conflictos armados.

De hecho, la canciller Espinosa estuvo especialmente en Nueva York para presidir esa sesión del Consejo, ya que México hoy dirige un grupo especial de trabajo creado al interior del Consejo para tratar este tema y emitir recomendaciones a los países donde los derechos de las niñas y los niños se encuentran más vulnerables.

Acercar estos temas a la gente es importante por múltiples razones, pero sobre todo por dos en particular. En primer lugar, porque así la gente entiende que México pertenece a un enorme vecindario en el que sólo trabajando con los vecinos podemos mejorar. En segundo lugar, es cada vez más generalizada la desconfianza de muchos ciudadanos a foros como la ONU. Tal desconfianza lleva algo de razón, pero sin duda la ONU se vuelve fundamental en temas como el de los niños en conflictos armados y la participación de México mucho más indispensable, sobre todo si reconocemos que en nuestro propio país millones de niños viven amenazados por la violencia del narcotráfico, por la inseguridad, por situaciones de pobreza, miseria y por el trabajo sexual.

En ese sentido, regiones importantes de nuestro país no están alejadas de la violencia que se vive en Afganistán, en Iraq, en Liberia o Sudán. En varios núcleos urbanos, como la misma Ciudad de México, la pobreza infantil se ve, huele y siente mucho como la que se ve en las calles de Mumbai, en la India. Desafortunadamente, la situación de esclavitud sexual de menores en países como Tailandia y Camboya  no es ajena en estados como Puebla, Guerrero, Quintana Roo, etc.

Por ello, miles de familias mexicanas se sentirían reflejadas e identificadas con la historia de Grace o con las de millones de niños más que son víctimas y cuyas historias son anónimas.

GENARO LOZANO / Profesor del ITAM.
Comentarios: genarolozano@gmail.com

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