| Movilidad Por: EL INFORMADOR 8 de julio de 2008 - 23:00 hs La ciudad necesita más y mejores sistemas para movilizar las personas y las mercancías. No se trata sólo de un asunto de comodidad, sino de calidad de vida y competitividad como sociedad. Contar con un sistema de transporte público de alta calidad es una de las prioridades que se han dejado de lado en los últimos lustros, poniendo de pretexto la falta de recursos. No hay más tiempo, puesto que el colapso por el crecimiento del parque vehicular vendrá en los próximos dos años, mientras el tiempo que pasamos en transportarnos aumenta día a día. La solución no puede ser cosmética, es necesario acometer con decisión la construcción de un sistema de movilidad urbana de largo plazo, que incluya vías de tren, tranvías, metro, autobuses confinados, estacionamientos, vías rápidas, alentar el uso de la bicicleta y las caminatas, así como de dotar de una seguridad absoluta a las personas. Las autoridades no tienen tiempo que perder, puesto que las obras que se requieren son inmensas y los mecanismos financieros requieren de maduración. La ciudad ahora mismo compite con otras para atraer personas e inversiones, y sin un sistema eficiente de movilidad estamos quedando por detrás en la carrera por mejorar la calidad de vida de nuestros habitantes. La inversión de recursos públicos es fundamental en este propósito, los trenes y sistemas de transporte masivo deben tener por definición grandes inversiones de infraestructura por parte del Estado, independientemente de que la operación pueda ser privada, hay que dejar de lado el temor a comprometer los presupuestos con mecanismos de apalancamiento de largo plazo, puesto que las oportunidades pasan. Las decisiones no pueden estar sujetas a vericuetos legales que encierran intereses, es tiempo de usar la fuerza del Estado para liberar derechos de vía en las calles y avenidas, para hacer posible que las vías de autobuses confinados sean amplias, y que las banquetas y vías para bicicletas sean amplias. La sociedad no merece vías cortadas por casas, invasiones que restringen la movilidad, obras detenidas por acciones injustas. Carecemos de formas actuales de movilidad, y es hora de construirlas, mantenerlas y usarlas con inteligencia, no se trata de copiar el trasmilenio de Bogotá, sino de crear un sistema a la altura de la segunda ciudad de México. No es cuestión de ensayar en una vía, sino de proponer un cambio estructural en la forma de transportar a las personas y las mercancías en una ciudad que debe crecer a mayor velocidad, para mantener el lugar que le corresponde como motor de crecimiento de México. Si no lo hacemos ahora, nuestros hijos harán muy pronto un duro juicio sobre nuestras acciones. LUIS SALOMÓN / Doctor en Derecho. Correo electrónico: lsalomon@iberlinks.com.mx Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones