Miércoles, 22 de Octubre 2025

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Mordidas

Por: EL INFORMADOR


Lejos, muy lejos de percibir disminución en los niveles de corrupción en las administraciones municipales, hasta pareciera que se ha incrementado. Y la idea es así de ambigua porque no hay registros tan puntuales como los que se dieron a conocer ayer con respecto a Guadalajara y Zapopan con la aplicación del Índice Municipal de Corrupción.

No ha cambiado nada y vamos de mal en peor. La alternancia en el poder, que se supone debe traer como un efecto natural la reducción de los niveles de corrupción (que hasta hace pocos años se miden a nivel local, nacional e internacional) no ha servido para eso, tampoco para otras cosas, pero el tema ahora es la corrupción.

Lo que quiero destacar aquí es el monto de lo que ciudadanos han pagado por quitarse algún problema, por miedo incluso, pero también para agilizar trámites en proceso.

Todos sabemos que la corrupción es una carretera de dos vías, pero como ciudadanos nos deberá servir el dato global para darnos cuenta de la estratosférica fuga de recursos vía la “mordida”.

En Zapopan, en un lapso de 392 días, el monto de las “mordidas” es superior a cuatro mil millones de pesos, una cantidad equivalente a su presupuesto. Escandaloso en verdad. Y en el caso de Guadalajara, de mil 365 millones de pesos, en 398 días. Pese a la diferencia, en los dos ayuntamientos es demasiado.

Cinco de cada 10 ciudadanos cae y entrega mordidas, y en cuanto a los mal llamados servidores públicos, nueve de cada 10, en ambos municipios, pide y acepta.

Es como pagar más impuestos. Quizá más efectivos por la respuesta inmediata, de eso se trata, pero no es justo.

Como ciudadanos tendríamos que exigir que las administraciones públicas municipales y la estatal y la federal, simplemente hicieran lo que deben hacer, que para eso pagamos impuestos. ¿Hace cuánto escuchamos por primera vez la intención, promesa, buen deseo o lo que sea, de la simplificación administrativa? ¿Hace cuánto es un reclamo de los empresarios y de los ciudadanos de a pie? Los costos son altísimos y todos, todos, sin el más mínimo descuento, los pagamos nosotros.

Y luego está el contraste con los porcentajes de denuncia de estos actos de corrupción. La tarea es ardua y reclama carácter, pero debemos dejar de recurrir a la “mordida” y denunciar a los funcionarios que la pidan o insinúen. Quizá no sea tan simple, pero sin duda alguna los resultados del estudio son una llamada de atención, y urgente, más que para las autoridades, para los ciudadanos. No más. No tenemos por qué pagar más.

LAURA CASTRO GOLARTE/ Periodista.
Correo electrónico: lauracastro05@gmail.com

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