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Lunes, 18 de Noviembre 2019
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Monstruo

Por: EL INFORMADOR

ENTRE VERAS Y BROMAS                        

Hoy, en una zona de la que hace algunos años se decía que se ubicaba “donde Tarzán perdió el cuchillo”, hay un gigantesco baldío. Dentro de cuatro años, si el Diablo no mete la cola, ahí tendrá su asiento el espectacular oasis del Primer Mundo, de una ciudad tercermundista: Guadalajara.

—II—

El proyecto, que estará en manos de arquitectos y desarrolladores urbanos españoles, se denominará “Puerta Guadalajara”. Se ubicará en la confluencia de la Calzada Independencia Norte y Anillo Periférico, no lejos del Planetario y el Zoológico. Consistirá —imagíneselo, por ahora, quien no haya tenido acceso a la maqueta o a las imágenes virtuales— en nueve torres de departamentos, de 35 pisos cada una; nueve más de 25 niveles, y un complejo de oficinas de 62 pisos. Estará complementado por un centro comercial, cualitativa y cuantitativamente —se supone— a tono con el vecindario, con la población flotante y con los visitantes ocasionales que esporádicamente lo frecuenten.

Los urbanistas locales, más que echar a vuelo las campanas por las bondades de un proyecto que contribuirá —según los optimistas— al crecimiento vertical de una ciudad que ha sido históricamente chaparra, y echará unos miles de toneladas —que no unas cuantas paletadas— de tierra sobre la tumba del “Rancho Grande” de las películas de Tito Guízar, han dejado sentir su escepticismo. Si el complejo constará de cerca de mil 900 departamentos habitacionales, se estaría hablando de cerca de 10 mil personas que ahí tendrían su residencia... más los miles que serían la población flotante de los departamentos de oficinas. A ese pequeño mundo hay que dotarlo de servicios: agua y drenaje, comercios, escuelas, centros de recreación... Y transporte, señor: ¿Cómo, en qué y por dónde irán y volverán todos los días a sus trabajos y a sus escuelas, quienes se muden a esa zona cuyos servicios ya desde ahora son precarios —de segunda o tercera categoría—, y cuyas vialidades, hoy en día, cuando sus casas son apenas un proyecto, y
a están saturadas?...

—III—

El colofón —nada novedoso, por cierto— resulta obligado: si Jorge Manrique acertaba cuando decía que “Cualquiera tiempo pasado fue mejor”, también acertó Mario Benedetti cuando pronosticó que “Cualquiera tiempo futuro... será peor”.

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