Lunes, 10 de Noviembre 2025

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Miedo

Por: EL INFORMADOR

Dicen que el miedo influyó en que a la romería de Zapopan, el domingo, sólo acudieran alrededor de un millón 800 mil personas, y no los tres millones previstos. Miedo, según algunos, a que lloviera, como sucedió —a cántaros, inclusive— la noche anterior en algunos puntos de la zona metropolitana. Miedo, según los más alarmistas, a que se reeditara un incidente trágico, como el de la noche de “El Grito” en plena plaza principal de Morelia...
Ni llovió, ni hubo “granadazos”. Los hubo, en todo caso, ya por la noche, cuando los “peregrinos” ya estaban en casa. Y los hubo, según todos los indicios, sobre un blanco específico: la Secretaría de Seguridad Pública.
—II—
En el caso de la romería, si los incidentes de Morelia o los más recientes de Lagos de Moreno —la balacera en que perecieron cinco policías estatales— habían generado una sicosis incipiente, es justo reconocer que se tomaron medidas preventivas que demostraron, en la práctica, ser eficaces. Reforzar la vigilancia; hacer más visible la presencia policiaca; reducir los espacios para el comercio en la vía pública, en la ruta más socorrida por los asistentes —la avenida Ávila Camacho—, en beneficio de los romeros; eliminar la mayoría de los puestos que utilizan gas para cocinar alimentos preparados en la calle...: todas esas fueron disposiciones sensatas. Algún impacto habrán tenido en las arcas municipales, al reducirse el número de permisos. El beneficio evidente consistió en acrecentar el orden, disminuir la contaminación y los riesgos de afecciones gastro-intestinales... y aportar un cierto grado de asepsia y dignidad al entorno de un evento religioso que, precisamente por la escasez de esos elementos, tendía a degradarse de manera cada vez más notoria y lamentable.
—III—
Capítulo aparte merece, en ese aspecto, la presencia del gobernador y de varios funcionarios de primer nivel en la romería. Hacerlo de manera ostensible —aun corriendo el riesgo de escandalizar a los más juaristas que Juárez...— fue, ipso facto, un elocuente mensaje tranquilizante a la población.
Por desgracia, la respuesta del crimen organizado, ya en horas de la noche, diluyó —menos mal que no al precio de vidas humanas...— los beneficios de ese mensaje.

JAIME GARCÍA ELÍAS / Periodista y conductor radiofónico.

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