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Domingo, 17 de Febrero 2019

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Macro omisión

Por: EL INFORMADOR


No acaba de sazonarse la línea inaugural cuando ya el segundo trayecto anunciado del Macrobús le ha robado las primeras planas en los diarios locales. Que si los vecinos de tal barrio no quieren perder sus espacios viales a la exclusividad de las orugas autobuseras; que si los de aquella otra colonia no quieren verse partidos a la mitad por la cicatriz que les amenaza imponer la Línea 2.

Los inquietos no sólo son los ciudadanos, sino que también los planeadores municipales están ofreciendo a los proyectistas estatales propuestas alternativas más inteligentes y fluidas que la suya de pasar la ruta 2 por el ya congestionado corredor central de las avenidas 16 de Septiembre y Alcalde. Dicen, atinadamente, que la mejor manera de resolver las broncas de tráfico que se ocasionan en el cuello de botella del Centro, es sencillamente no meter más vehículos por allí. Lógica de sentido común.

Por su parte, el director de Obras Públicas quiere que no se desmejore su esmerado trabajo de remodelación del Centro Histórico. Todavía no termina sus remozamientos cuando le quieren erigir el trazo justo ahí por donde sería el atrio de la Catedral.

Mientras tanto, el alcalde se declara desconocedor de los planes oficiales que presumen resolver sus problemas de vialidad y transporte sin considerar a las propias autoridades municipales, cuyas atribuciones son precisamente las de ordenar la vida pública en su espacio territorial. Menos nos consideran a los ciudadanos que somos quienes se supone seríamos los directamente beneficiados usuarios del transporte público y además, por tratarse de una concesión pública, hasta sus dueños en primera instancia.

No hay ejemplo más claro de la desvinculación del Gobierno estatal de este problema que la falta de coordinación entre lo que es el principal proyecto de la presente administración municipal y el principal proyecto de la administración estatal: la Villa Panamericana del primero, y la resolución del marasmo del transporte público del segundo. En la instalación de la Línea 1 del Macrobús se desatendieron los llamados prudentes de parte del consejo consultivo para la Villa Panamericana, de integrar la estación Macrobús al proyecto de renovación del Parque Morelos, sobre la Calzada Independencia, justo allí donde se “tocan” la Villa Panamericana y el Macrobús. Como familiares peleados que no se hablan, ninguno de los actores hizo un esfuerzo para coordinarse o trabajar juntos por lograr un proyecto cuya totalidad superara por mucho la suma de sus partes. Dos vecinos que se dan la espalda pierden las oportunidades de sinergia y buena convivencia.

Ambos pecan de omisión. Es más, el Macrobús ni siquiera se integró con su propio hermano mayor, el tren ligero, donde confluyen ambos en San Juan de Dios. Encima de no hacerle caso a los demás, no se hacen caso a sí mismos.

Nuestra cultura vial no sólo es de automovilistas y camioneros autistas. Cada quien por su lado; cada loco con su tema. Situación propia de un manicomio demencial.

Tienen razón todos quienes exhortan a detener y repensar mejor la línea 2 del Macrobús, para que no se politice ni que se perturbe el proceso electoral pos-síndrome por el cual atravesamos. Además, el tiempo de reflexión servirá para darle chance a que se libere el gato que tiene encerrado.

NORBERTO ÁLVAREZ ROMO / Presidente de Ecometrópolis, A.C.
Correo electrónico: nar@megared.net.mx

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