| Los límites del crecimiento Por: EL INFORMADOR 15 de diciembre de 2008 - 23:00 hs Conocí a varios miembros del Club de Roma hace mil años, cuando estuve en Viena a principios de los setenta, en una reunión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre periodismo científico, pues en esas fechas era el director editorial de la revista “Ciencia y Desarrollo del Conacyt”. Este Club mandaba hacer estudios macro, que tenían que ver con la bola de cristal, para asomarnos y ver nuestro futuro proyectado de alguna manera para luego confirmar su veracidad y vernos, como buenos Narcisos, reflejados en esas aguas del Río Leteo, sin beber una gota, pues si lo hacemos son “las aguas del olvido”, y lo que queremos es todo lo contrario: ubicarnos en las fronteras de este mundo. En 1971, por encargo de este Club de Roma, un grupo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) evaluó la capacidad del planeta comparando los niveles de consumo y el crecimiento demográfico, pues sabemos que esta capacidad es limitada, y ahora que estamos cerca de los límites en varios aspectos: la curva de consumo de energía, fertilizantes, químicos, pesca y cereales, por ejemplo, tienen una curva exponencial y se trepan cartesianamente a gran velocidad. En cambio, la curva del crecimiento de la población parece ir a un ritmo más pausado. Nada más para que tengamos una idea: el consumo de fertilizantes acumulado durante el siglo XX es de 10 mil millones de toneladas; la pesca igual y los cereales, de 500 mil millones de toneladas, y cuando colocan estas tendencias de otra manera, para el año que entra, vemos cómo las curvas del consumo de petróleo, los alimentos y los recursos naturales han llegado a su máximo y lo único que sigue aumentando, en este contraste geométrico de tendencias, es la población que grafican en dos escenarios: una, sin colapso alguno, y la otra sí lo hay. La pregunta es así de sencilla: ¿Cuánto podremos aguantar con este ritmo de consumo? La respuesta a nivel mundial es aterradora, tal como se debe de ver, y todo parece que si no empezamos a hacer algo, como debimos haberlo hecho desde 1971 cuando el Club de Roma presentó estos resultados y tendencias, lo más que podemos aguantar está en los límites de los 50 años. Por eso, es aterrador el panorama, ¿no creen? Ya lo he confesado muchas veces: me acuso de ser optimista por naturaleza y, en este caso, supongo, lo único que deseo es que el hombre sea capaz de hacer algo a tiempo para corregir estas tendencias y que no resulte en un especie de suicido universal. Por eso, cualquier noticia relacionada al uso de energía alternativa o el uso, cada vez más racional, de los recursos naturales de la Tierra, o que ataca de frente la contaminación y los excesos del consumo de los recursos no renovables, es alentadora y dan ganas de extender un poco más la caída espeluznante de las gráficas que nos llevan más allá de los límites tolerables y de la sobrevivencia. ¡Feliz año nuevo! MARTÍN CASILLAS DE ALBA / Escritor y cronista. Correo electrónico: malba99@yahoo.com Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones