Viernes, 17 de Octubre 2025

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López Cotilla

Por: EL INFORMADOR


No me refiero al ilustre educador jalisciense, sino a la calle que lleva en Guadalajara su nombre. Hay que hacer viaje especial para verla y caminarla en el tramo ubicado entre las calles Pavo y 16 de Septiembre.

Pero hay que hacerlo ya, porque nuestros sueños, aún cuando se realizan, suelen durar poco. El concreto hidráulico reemplaza sobre buen firme las capas acumuladas y sinuosas del chapopote histórico que por tantos años la fue recubriendo. A uno y otro lado las banquetas lucen el encanto de lo nuevo, y sobre todo, lo parejo, pareja la forma y parejo el estilo, con una infraestructura que cuidó los conductos del subsuelo, a lo que parece por mucho tiempo. La misma nueva iluminación contrasta con los viejos arbotantes que por el resto del Centro Histórico se inclinan por la incuria de los años, enredados en esas marañas de cables que por todas partes asoman.

Y digo que hay que ir a ver este tramo de calle, antes de que vecinos, transeúntes y sobre todo automovilistas, arruinen tanta belleza y costo, antes también de que, y ojalá sea sólo un mal pensamiento, los materiales empleados traicionen costos reales a los reportados, o los acabados finales se manifiesten mal hechos y mal calculados para el uso rudo que las turbas urbanas le dan a nuestra ciudad.

Ya andando por el centro, si es que se animan a hacer el viaje los conciudadanos que solamente viven para los cotos privados y las colonias residenciales, habrá que darse gusto viendo cómo por fin se les está haciendo justicia a los peatones con la remodelación completa de muchas banquetas por trienios y trienios descuidadas. La gira puede complementarse comparando lo que tenemos, y cómo lo tenemos, con lo que de nuevo se está realizando, ejercicio que ayudará a mejor apreciar estos trabajos.

Cierto, ya lo notaron los que a eso se dedican, que hay deficiencias, que no se planean las cosas de manera conjunta, que hoy se gasta una fortuna en arreglar una calle para luego romperla con la remodelación de las banquetas, que muy bien pudo haber despilfarro y desperdicio, y que la crítica, al venir con la etiqueta de éste o aquel partido, pierde la seriedad que debiera tener; pero ya sabemos también a qué atenernos cuando de partidos se trata, hoy por hoy son los profundos y sucesivos baches de la democracia.

Claro que hay preguntas y expectativas: ¿Cómo hacerle para que el tramo breve de la calle López Cotilla no solamente la abarque en su conjunto, sino que se contagie a todas nuestras demás calles? ¿Cómo hacerle para que en un plan maestro del Centro Histórico, cuanta manzana o zona albergue monumentos valiosos, sea sujeta a un tratamiento del todo adecuado, que incluya información, iluminación y zonas peatonales propias para acceder a ellos y disfrutarlos? ¿Qué se debe realizar para que las instancias pertinentes apoyen una educación orientada al cuidado y conservación de nuestra ciudad?

ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO / Licenciado en Historia.

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