Viernes, 31 de Octubre 2025

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Lo positivo de los videojuegos

Por: EL INFORMADOR


Generalmente el entretenimiento electrónico de los videojuegos recibe todo tipo de críticas, y regularmente lo reprueban los adultos.

Al menos intentaré exponer algunos argumentos que me parecen reivindicarlos, ante tanta descalificación:

Por su propia naturaleza universal, pueden ser jugados por todo tipo de personas, de cualquier raza, país, cultura y desde luego edad. Por consiguiente, resulta un buen punto de encuentro y convivencia para todos, especialmente para los padres con sus hijos.

Es un entretenimiento pro activo y no pasivo, por lo tanto invita a que el jugador mantenga una disposición creativa y proponga opciones, que desde luego traerán diversas consecuencias.

Estimula la reflexión, el análisis y las destrezas psicomotoras, lo que ayuda a fomentar un mayor índice de actividad mental que desarrolla los campos de la lógica y por ende del pensamiento. Se incrementa el desarrollo ocular-motor, incrementando la capacidad de reacción y anticipación.

Sin duda desarrolla la persistencia y la tolerancia a la frustración, pues el desempeño se tiene que ir perfeccionando a medida que se incrementa el grado de dificultad y la precisión para alcanzar los objetivos. El ensayo y el error, más la determinación y el empeño por alcanzar a superar los retos, forjan un carácter de esfuerzo y lucha muy necesario en una era en que predomina la ley del menor esfuerzo y el confort.

Aumenta los índices de atención y concentración, fundamentales para una época de dispersión y flotación mental, muy propia de la mente imaginativa y distraída de las nuevas generaciones.

Activa muchas áreas de la memoria integral, tanto visual como auditiva, al recordar los movimientos y pasos que se tienen que ir dando para alcanzar a cumplir con las misiones y objetivos.

Si los juegos son inocuos a la moral, como son los deportivos, agregan una particular emoción y entusiasmo al vivir, en forma virtual, las acciones y movimientos que muchos nunca podrán realizar en los escenarios de la realidad. La identidad con los equipos, los jugadores y los deportes aumentan una pasión positiva por la práctica de ese deporte.

Si el sujeto no tiene ya perturbaciones mentales o está predispuesto genética o emocionalmente a la violencia, muchos juegos con contenido agresivo suelen servir de válvula de escape, y no de motivación o estímulo a la violencia. Por lo tanto, ayudan a los niños y jóvenes a disminuir sus conductas irrespetuosas o agresivas, especialmente las que llevan a la depresión.

Son muchas más las aportaciones, aunque es de reconocer muchas negativas, como son la enajenación, la evasión, la desobediencia a las normas paternas, la adicción, la obsesión, el aislamiento, la envidia, la prepotencia, etcétera.

Vale la pena conocerlos, jugarlos y hacerlo junto con los hijos.

Es fundamental ser críticos y enseñar a reflexionar y a identificar los valores que hay detrás.

GUILLERMO DELLAMARY / Filósofo y psicólogo.

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