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Sábado, 23 de Marzo 2019

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Las mafias

Por: EL INFORMADOR

 POR CARLOS CORVERA GIBSONE
    

Con la patética escena representada por el primo hermano del presidente Álvaro Uribe, tratando de huir del Estado bajo la figura del asilo político, refleja el grado de regresión antropológica que representa la mafia con funciones de Estado en Colombia. Y que no venga Uribe con su carita de cura frustrado a tratar de convencernos de su legítima lucha contra el imperio del mal.

"La globalización es la edad de oro de las mafias", alcanzó a profetizar Misha Gleny, cuando presentó su libro "McMafia", una enciclopédica obra sobre los colegas de Al Capone y Pablo Escobar. El libro presenta a las mafias como organizaciones aisladas que se aprovechan de los vacíos éticos, geográficos y de poder del capitalismo, y que operan en función de coyunturas muy específicas.

La construcción de los estados mafiosos obedece a un patrón. Generalmente se dan en el seno de los estados con soberanía limitada, precariedad institucional, en crisis o como resultado de estados inviables y son el producto de acuerdos internos entre oligarquías, empresas, militares, policías, funcionarios corruptos y bandas delincuenciales que se asocian para mantener un "statu quo", beneficiosos para todas las partes. Para que el Estado mafioso funcione se debe contar con el respaldo del centro del poder o imperio más cercano a sus intereses.

Por eso el caso más emblemático de mafia de Estado en el mundo se está consolidando en Colombia. Cuenta con todas las características de otros casos en el mundo, pero con unas especificidades que vale la pena mencionar. La mafia de Estado es la resultante de un acuerdo entre la oligarquía colombiana y la administración estadounidense. Tan claro como que Colombia es el cuarto receptor en el mundo de ayuda militar de los Estados Unidos. y tan obvio como que resultado de las políticas de sometimiento a la justicia de los narcos y las extradiciones, el Departamento de Estado Americano conoce de tiempo atrás todas las relaciones entre la institucionalidad del Estado y las mafias del narco-paramilitarismo. Mismas a las que pertenecía el primo hermano del presidente, Uribe Vélez, "capo di tutti capi" que además de la relación sanguínea eran desde pequeños inseparables.

La mafia de Estado en Colombia se configuró alrededor de doctrinas de seguridad nacional y de contrainsurgencia que se plasmaron en el accionar paramilitar contra la oposición política y los movimientos sociales. Éstas estaban incluidas en los paquetes de ayuda militar gringa que curiosamente fueron introducidos al país para acabar, en su orden, con las guerrillas, el narcotráfico y el terrorismo.

El modelo funcionaba perfectamente, mientras se desaparecía y asesinaba a decenas de miles de colombianos, los políticos regionales representaban a los mafiosos en los cargos públicos y los espacios de participación política. Se construyó una aceitada maquinaria electoral que partía de lo local y terminaba en el congreso y la silla presidencial.

El establecimiento de estas medidas en conjunto con los medios de comunicación y sus propietarios convirtieron al país en un gran circo romano, donde se volvió normal matar y comer del muerto.

CARLOS CORVERA / Analista político.

Correo electrónico: corveracmx@hotmail.com

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