Sábado, 25 de Octubre 2025

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Las figuras de jade

Por: EL INFORMADOR

“Érase que se era, hace muchos años, una tierra lejana poblada con hombres de cara de sol; en ella abundaban el hule, las turquesa y el quetzal”.

Así, con este artículo continuamos, sin ser cuento, la historia del pueblo considerado el génesis de las altas culturas indígenas de México, Guatemala, Honduras y El Salvador: el olmeca, el cual fue considerado “una cultura madre”. De él se dijo que fue el pueblo que en su escultura le dio por tallar en lo más y pulir en lo menos, por eso encontramos ejemplares monumentales, algunos de más de 30 toneladas de peso (las cabezas colosales) y pequeñas figuras antropoformas finamente talladas en jade.

Como ya se habló de las cabezas colosales que han sido la admiración del mundo, hoy continuaremos con la segunda orientación escultórica: en museos británicos, en el de Washington y en algunos de México, se exhiben esas pequeñas esculturas idolátricas esculpidas en jade, de las cuales “la más enorme de todas” (la del Museo de Puebla) no excede de 40 centímetros de alto, y si las cabezas colosales encontradas no pasan de 15, ésas sí todas en México, los ejemplares de esta manifestación escultórica (pequeñas figuras) proliferaron, encontrándose por todos los museos del mundo; esas figuritas de jade, jadeíta (jade imperfecto), calcita y serpentina, llaman la atención por su pequeñez, el realismo y su fino acabado, ya que para hacerlas siempre se usó material fino y liso, siendo el producto de un trabajo paciente y delicado.

Por lo anterior, surgen las obligadas preguntas: ¿Esas figuras qué representan?, ¿por qué o para qué se hicieron?, ¿por qué en jade y no en otro material? En la época del florecimiento olmeca, el jade era la piedra más preciosa, por la mentalidad religiosa y el concepto de riqueza imperante no vieron en el oro lo más valioso y si se usó en adornos no fue por su valor intrínseco, en cambio el “quetzalistli”, la piedra verde reluciente como el quetzal, fue el símbolo más preciado.

Como de esta piedra hay una variedad muy grande de tonalidades: el verde claro radiante, el verde azul y el verde hierba ¿qué mejor material para representar a Dios? Fue motivo de ofrendas, de adoración, es el emblema del corazón de los dioses, y como la mayoría de las estatuillas se han encontrado en tumbas, se piensa: ¿Es el amuleto que ampara al muerto y el guía que conduce su alma hasta el cielo que le toca? ¿Es el protector mágico del difunto?, ¿o es el equivalente a los perros gordos que los habitantes de Colima y Michoacán enterraban junto al cadáver para que lo guiara por el camino debido y no se perdiera?, ¿o son las velas que cada 2 de noviembre encendemos por el Día de Muertos?; también se dice que representan a los sacerdotes deificados, encargados de poner en contacto lo humano y lo divino, lo etéreo y lo material.

ADOLFO MARTÍNEZ LÓPEZ / Escritor.

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