Domingo, 19 de Mayo 2024

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Las consecuencias

Por: EL INFORMADOR

La noticia se conoció la madrugada del pasado viernes: un servidor público del SIAPA salía de una posada, tomó su vehículo y al intentar ir a su casa, chocó y puso fin a la vida de dos personas. De un momento a otro se convirtió en un asesino. Estaba tan alcoholizado que circuló por Avenida Américas hasta provocar el accidente en el que participaron cuatro vehículos. Y así, la vida cambió para unos y la muerte llegó para otros.

¿Cuántas consecuencias se generan por la ingesta y abuso del alcohol? Además de las pérdidas irreparables, están las otras consecuencias, las que acaban en secreto y discretamente con la salud del cuerpo. El alcohol poco a poco invade y mata funciones del organismo hasta que el deterioro es inevitable. Y los lamentos no son porque el riñón o el hígado ya no sirven, sino porque es complicado conseguir esa satisfacción que genera la bebida, porque es difícil —bastante— reconocerse alcohólico, adicto o dependiente.

Así como la noticia del empleado de Gobierno, en donde las críticas por utilizar un vehículo oficial en estado inconveniente no se hicieron esperar, lo mismo sucede con los demás. El problema no era él, era lo que representaba: una dependencia de Gobierno. En el resto es igual, no es la persona, es lo que representa, un padre o madre de familia, un esposo, un hijo, un todo que se pierde de muchas maneras por no controlar el consumo de la bebida.

De acuerdo al Movimiento Internacional 24 horas AA, en México existen seis millones de alcohólicos y 77% de la población ingiere bebidas embriagantes; 50 mil enfermos se suman cada año a las filas de este grupo de ayuda; 36% de los delitos cometidos y 57% de los suicidios están estrechamente relacionados con el alcohol, sin olvidar que de acuerdo a datos de la Secretaría de Salud Federal, 40% de los accidentes viales que provocan la muerte tienen que ver con la misma causa.

En épocas en las que la referencia en el país es la inseguridad que está terminando con miles de vidas, ésta, la del alcohol, también provoca el luto y la desintegración en las familias.

Porque se trata de otra consecuencia también. El vino permitirá en esta temporada navideña abrir la boca de más, ayudará a sacar los demonios reprimidos y vendrán entonces las ofensas e insultos, y lo que parecía una reunión familiar, se convertirá en un campo de batalla en el que saldrán perdiendo todos.

¿Qué más provoca el alcohol? Sin ir tan lejos, políticos y figuras públicas —muy cercanos y conocidos por cierto— son también el ejemplo de lo que hacen “unas copas de más encima”, y se convierten de inmediato en los protagonistas principales de capítulos emblemáticos e imborrables de la memoria colectiva.

El trabajo para combatir este problema es en equipo, con la familia como aliado y con la mayor de las fuerzas, médicas o espirituales, para erradicarlo. Que pase una buena Navidad, sin las consecuencias del alcohol.

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