Jueves, 23 de Octubre 2025

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La soberanía energética

Por: EL INFORMADOR


Tres son las iniciativas en materia petrolera presentadas a consideración del Legislativo: la primera, de Calderón que desea la privatización rápidamente y a fondo: La segunda, de Beltrones y compañía que busca lo mismo, pero más “light”, poco a poco; y la del Frente Amplio Progresista (FAP) que pretende fortalecer a Petróleos Mexicanos (Pemex) con una visión nacionalista y recursos propios.

Entre los cambios propuestos por el FAP destacan: otorgar autonomía presupuestal a Petróleos Mexicanos y establecer un régimen fiscal que lo libere del control que sobre la renta y los ingresos petroleros ejerce la Secretaría de Hacienda.

Debe aceptarse que todas las actividades de la industria petrolera son estratégicas; por lo mismo, Pemex debe tener la propiedad, control y operación de las mismas; además de las industrias de refinación y petroquímica nacionales que deberán satisfacer la demanda interna.

La disponibilidad de recursos en Pemex posibilitará sus inversiones en proyectos inmediatos dirigidos principalmente a las aguas someras y tierra, en donde hay 45 mil millones de barriles de reservas probadas y probables. Se deberá apoyar a la investigación y al desarrollo con la formación de técnicos y científicos que aporten nuevos descubrimientos de adaptaciones tecnológicas y negociaciones sobre transferencia o adquisición de tecnologías existentes.

Literalmente dice en uno de sus párrafos: “Un Pemex con ductos y refinerías (propone, de entrada, la construcción de cuando menos tres), propiedad de la nación; sin contratos de riesgo ni de servicios múltiples, ni abiertos ni disfrazados; con una estructura integrada, con capacidades de gestión y con recursos suficientes para su actualización permanente y su crecimiento, con mecanismos de supervisión y control internos y externos adecuados, y con un sindicato democrático, digno de la calidad de los trabajadores petroleros, que atienda las funciones esenciales de la organización sindical que hoy, más que velar por los legítimos derechos de los trabajadores, por conveniencia de la administración federal en turno que cuida sus parcelas de poder político y económico, lo que estimula la corrupción y la ineficiencia”.

“En suma, un Pemex nuestro, no por un nacionalismo trasnochado ni por chauvinismo, sino por la conciencia de la importancia del petróleo en el contexto geopolítico mundial, por nuestra vecindad geográfica, por el tránsito ampliamente documentado de nuestra historia, por la trascendencia de nuestra seguridad energética como elemento sustantivo de seguridad nacional y, por ende, de nuestra soberanía”.

Además tiene en cuenta un nuevo diseño de precios de transferencia en el sector energético que permita maximizar los resultados de una industria petrolera integrada y favorezca la generación de energía eléctrica.

Confiemos en que nuestros “representantes populares” entiendan lo anterior y voten en consecuencia, aceptando además la postura de los millones de personas que en la consulta nacional mostraron su “no” a la privatización y a la pérdida de Soberanía Nacional en contratos, convenios y demás acuerdos con empresas y corporaciones privadas extranjeras.

MARTHA GONZÁLEZ ESCOBAR / Divulgadora científica. UdeG.
Correo electrónico: marthaggonzalez@yahoo.com.mx

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