| La prevención Por: EL INFORMADOR 12 de agosto de 2008 - 23:00 hs Un grupo minoritario de científicos y activistas, surgido en la década de los ochenta-noventa, que cuestiona la conexión entre VIH y el sida, e incluso la existencia del virus, pone también en tela de validez los métodos de las pruebas actuales. Algunos miembros significados de este movimiento son el profesor de Biología molecular y celular Peter Duesberg, el matemático Serge Lang, la física médica Eleni Papadopulos-Eleopulos, el biólogo molecular Harvey Bialy, el químico experto en inhibidores de la proteasa David Rasnick y los premios Nobel Kary Mullis (Química en 1993) y Walter Gilbert (Química 1980). Estos científicos disidentes acusan a los científicos del sida ortodoxos, de incompetencia científica y fraude deliberado porque, según los disidentes del sida, los tratamientos aceptados oficialmente “provocan sida”. Según ellos, esta afirmación se ve respaldada por la farmacocinética de los medicamentos, y puede ser comprobada con una lectura cuidadosa de los prospectos. Dentro de la comunidad científica tradicional existe un gran consenso sobre VIH/SIDA. Y aunque todavía existen varios aspectos de la enfermedad que se desconocen, se considera que la información que establece la relación causal entre el VIH y el sida es contundente. Las teorías disidentes son calificadas de pseudocientíficas por la mayoría de la comunidad científica, al negar la existencia de lo que se considera gran cantidad de evidencia empírica que refuta sus hipótesis. Consideran además que las hipótesis no cumplen requisitos científicos básicos: 1.- Violan el principio de Occam. 2.- No aportan evidencia empírica que demuestre anomalías en las teorías ya consolidadas. 3.- Eligen la evidencia de forma selectiva para validar las hipótesis, y 3.- Se basan en conocimientos obsoletos sobre virología. Gran parte de la comunidad científica cree que la posición de aquellos que niegan la existencia del VIH o su relación con la enfermedad va en perjuicio de la adopción de medidas preventivas y terapéuticas adecuadas. Vale subrayar que los teóricos que consideran la enfermedad del sida como tóxica y no como infecciosa tienen todavía más recomendaciones de cuidados que los del contagio sexual; los partidarios de la toxicidad consideran que el condón tiene que utilizarse necesariamente, porque las enfermedades venéreas, especialmente la sífilis, son inmunodepresoras, por tanto vía segura hacia el sida, pero además se deben cuidar de los alimentos industrializados con sus aditivos químicos, la polución ambiental, el agua contaminada, la depresión sicológica, las drogas de toda clase y demás factores que llevan al organismo a la crisis fatal del sida. Otra diferencia entre los dos grupos son los métodos curativos, en el primero se da preferencia a la desintoxicación y en el segundo a los retrovirales. Quienes están seguros de que los retrovirales son el mejor remedio, esperan que ese tratamiento no sea dejado de lado por ningún motivo. Los enfermos y sus familiares tienen derecho a decidir, previa información completa, cuál es el tratamiento a seguir, porque estar en peligro de muerte inmediata es una circunstancia que da todos los derechos. MARTHA GONZÁLEZ ESCOBAR / Divulgadora científica. UdeG. Correo electrónico; marthaggonzalez@yahoo.com.mx Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones