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Miércoles, 20 de Noviembre 2019
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La palabra “pobres”

Por: EL INFORMADOR


Si ponemos atención a los discursos políticos, descubriremos que la palabra “pobres” se usa con una frecuencia extraordinaria, dándonos a entender que los altos jefes de la nación están preocupados por ellos y van a arreglar su precaria situación.

Son muchos los pobres que nos rodean. Es una tarea grande sacarlos de su indigencia. Otros países sufren lo mismo. Otros países lo sufrieron y han salido de ello. Recordemos los tristes paisajes que dejó la Segunda Guerra Mundial y veamos cómo sus ciudades, borradas del mapa de la Tierra, han resucitado y nos dan importantes lecciones con su economía, ciencia y prestigio.

Usaron un método que les dio buenos resultados. ¿No podemos copiarlo? En ese método para prosperar figuran el trabajo y la honradez. Hay que repartir ambas cosas entre todos.

Si hace pocos días nos decía la prensa que en México hay seis millones de analfabetas, ¿qué podemos esperar?

Serán pobres siempre. Debería de haber unas buenas patrullas de alfabetizadores. Hace años que se habla de alfabetizar a todos, pero esta tarea no se acaba y después de parecer que se les tomaba interés, nos informan de que hay seis millones de mexicanos que no saben leer y, claro, menos escribir.

El caso es que los analfabetas y los pobres son una enormidad de gente y aparecen en los discursos políticos, adornando las largas series de palabras que pronuncian los diputados, todos los diputados y demás señores del oficio político.

Ellos ganan bien, rebién. Si no pueden mover la marcha de la nación para que disminuya grandemente la cifra de los desvalidos, ¿qué hacen ellos particularmente como buenos mexicanos, para ayudar al niño que no puede estudiar porque su tiempo es para limpiar parabrisas, a la mujer que inventa la historia de que la han robado para obtener unas monedas, a la anciana que extiende la mano a ver qué le cae?

Que no haya analfabetas, que todos comamos y entonces la palabra “pobres” se habrá borrado de los aburridos y adornados discursos de los políticos “preocupados” por las marchas hacia adelante del país.

Todos los niños tienen que aprender, para ello los maestros tienen que enseñar de veras y harán de su profesión un galardón que los enorgullecerá: “Soy maestro”, y nadie pensará en las dificultades económicas de cada educador que poco gana y debería estar en una posición que nos llenara de alegría, porque con ellos la patria habría encontrado el camino que nos parece perdido.

GABRIEL PAZ / Escritora.
Correo electrónico: macachi809@hotmail.com

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