Lunes, 13 de Octubre 2025

LO ÚLTIMO DE

|

La masacre del “News Divine”

Por: EL INFORMADOR


Las imágenes hablaban por sí solas: Un puñado de policías fuertemente armados, apelotonados ante la puerta impidiendo la salida a cientos de jóvenes que buscaban escapar de la discoteca “News Divine” en un operativo desproporcionado, absurdo y estúpido, donde imperó un despliegue de fuerza innecesaria y brutal. La Policía procedió así porque parte del supuesto de que los jóvenes, sólo por serlo, han de ser tratados como delincuentes. Se penaliza la muy natural tendencia de los muchachos a divertirse o se considera que son consumidores de drogas y por lo tanto merecedores de castigo.

Por lo visto, la autoridad preventiva es incapaz de actuar de otra manera que no sea el ejercicio ejemplarizante de la fuerza. El número, la exhibición del poder sustituye a la inteligencia y a la torpeza o las carencias manifiestas de los policías, la corrupción, la impericia para ajustarse a lo inesperado; se suma a esto las historias relatadas por varios jóvenes capturados: vejaciones, robos, indiferencia hacia quien, por estar en sus manos, es ya un delincuente consumado sujeto a malos tratos.

¿Cómo es posible que a un grupo de niñas las hayan obligado a desnudarse y dar vueltas enfrente de unos desquiciados mentales y las marquen en la mano con un número? ¿Qué tipo de calañas son los que se supone están al frente de nuestra seguridad?

Campañas van y vienen para mejorar a los cuerpos de seguridad: cursos, cambios de mandos, especialización, nuevas estrategias, equipos más sofisticados, ínfimas mejorías salariales, pero algo siempre falla en la formación profesional: la moral agujerada del servidor sin conciencia cívica, que la propia sociedad ubica en uno de los últimos peldaños reconocibles de la escala de confianza.

¿Por qué no se estableció un operativo con policías vestidos de civiles que entraran en dicho antro a investigar si se vendía licor a menores de edad, identificaran a quienes comerciaban con droga y que se aprehendiera a los vendedores de sustancias tóxicas afuera del local, y que una vez vacío se procediera a clausurarlo después de detener al administrador y a otros responsables?

Desafortunadamente, más que lamentar la muerte de los nueve jóvenes y de tres policías, la primera reacción de las autoridades capitalinas, tanto administrativas como policiacas, fue no permitir que su imagen política sufriera daños. No se terminaban de enfriar los cadáveres cuando el jefe de la Policía capitalina, Joel Ortega, declaraba en la Asamblea Legislativa que no permitiría que su imagen sufriera daño alguno (sic y recontra sic).

Como sea, la tragedia muestra dos planos terribles de nuestra realidad: la inexistencia de una “seguridad pública” digna de ese nombre, y la ausencia casi absoluta de una política hacia la juventud, o lo que es igual: la exclusión de los jóvenes de todo proyecto que no los considere como un peligro potencial para el resto de la sociedad. Es increíble que los jóvenes cuando se reúnen para ser ellos mismos, todavía sean materia de sospecha y, lo que es peor, víctimas propiciatorias de la intolerancia policiaca.

CARLOS CORVERA / Analista político.
Correo electrónico: corveracmx@hotmail.com

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones