| La imagen en la cultura Por: EL INFORMADOR 27 de septiembre de 2008 - 23:00 hs Creyeron los calvinistas holandeses del siglo XVII que podían conjurar la prohibición que su religión les imponía de hacer imágenes, abjurando del arte sacro y volcándose a la reproducción, sobre todo pictórica, de paisajes y personajes; vana ilusión en todo caso, ya que a fin de cuentas seguían haciendo imágenes de lo que hay, si no en el cielo, sí en la tierra. La prohibición semítica incluía por cierto cielo y tierra, sin excepciones. Rembrandt, calvinista como el que más, no pudo sujetarse a la estrategia y a su pincel se deben notables cuadros de personajes bíblicos, valen hoy una fortuna, y son una fortuna en su contenido, en su estilo, en su nueva forma de representar lo sobrenatural en el arte, meta permanente de los artistas sacros. Bastaría con recordar su versión del Nacimiento de Cristo, donde el niño apenas nacido es fuente de luz que ilumina todo el cuadro, poniendo al descubierto el tenebrismo circundante. A los musulmanes les ocurrió algo parecido, tomaron la Biblia y de ella eligieron la poligamia, porque iba acorde a sus costumbres, y la aberración a las imágenes, aunque sólo por una razón táctica, unir a las tribus del desierto en torno a una sola imagen, desde luego, la imagen que por siglos veneraba la tribu de Mahoma, y que a la fecha se conserva dentro del gran santuario de La Meca, lugar de peregrinación de miles de musulmanes. Con el devenir del tiempo la imagen volvió por sus fueros y por los caminos menos esperados, se adueñó del espacio sacro y aún del mismo Corán, como lo prueban las preciosas obras ilustradas de este su libro sagrado, o la proliferación de imágenes que lucen mezquitas y madrazas sobre todo en Irán e Iraq. Paradójicamente, los mismos hebreos, cuya cultura originó la prohibición de las imágenes, supieron manejar el asunto mucho mejor que muchos iconoclastas del presente, pues la misma autoridad que en el Sinaí suprime la factura de imágenes, las manda hacer como adorno y ornato nada menos que del Arca de la Alianza, imágenes de lo que hay arriba en el cielo y abajo en la tierra. ¿Puede el ser humano, individual o socialmente, prescindir de toda imagen? Difícilmente, y sólo para constituirse en la excepción que confirma la regla, y que es la incesante y progresiva reproducción de imágenes de lo que hay en cielo, mar y tierra, y aún de lo que no hay, pero forma parte del mundo fantasioso. Hoy día los medios de comunicación más exitosos son precisamente los que apuestan a la reproducción de la imagen, que ya no requiere de cinceles o pinceles, sino de los recursos electrónicos de última generación, haciendo que televisiones, computadoras, cines y demás aparatos cumplan la función pedagógica, atribuida desde siempre a la imagen, y que es concentrar la atención, ofrecer modelos, reproducir la realidad presente o pasada, o ilustrar la futura. La cultura humana será siempre cultura de la imagen, porque la imagen es siempre parte integral e integradora de la comunidad humana. ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO / Licenciado en Historia. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones