Domingo, 07 de Diciembre 2025

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La epidemia de la inseguridad

Por: EL INFORMADOR


Cuando comenzó el segundo año de su Gobierno, allá por el año 2002, el presidente Vicente Fox le declaró la guerra al crimen y reconoció que la inseguridad era uno de los temas olvidados por su administración. A seis años, no sólo se dispararon los índices de la criminalidad en general, incluyendo el homicidio, el secuestro y el robo de autos, sino que además, parecería que la historia se repite.

Ante las presiones, sobre todo sociales, surgidas después del caso Martí, que evidenció una negra realidad, el Presidente Felipe Calderón y la clase política se vieron forzados a reaccionar. Los comentarios del Presidente Calderón parecerían ser una repetición del fallido intento de Vicente Fox. ¿Cuál es mi motivo para pensarlo? El discurso es el mismo. Habrá que ver si esta vez sí se desarrollan políticas públicas de fondo, serias y exitosas y así marcar diferencia con gobiernos y gobernantes del pasado.

¿Cómo combatir esta epidemia? Para enfrentarla, dice Malcolm Gladwell, se necesita otra epidemia. En su libro “El punto clave”, el autor explica cómo, en menos de cinco años, descendió el índice de asesinatos y de criminalidad en la ciudad de Nueva York en más de 50% a principios de los años 90.

Gladwell explica la extraordinaria transformación en Nueva York y el uso de la famosa teoría de la ventana rota, que establece que dejar de reparar ventanas rotas es el primer paso para cambiar negativamente el ambiente de una comunidad. Las personas, al ver que nadie se responsabiliza, asumirán que a nadie le importa y, entonces, habrá más vidrios rotos sin reparar. Esto generará un ambiente de anarquía y de desinterés propicio para la criminalidad.

En materia delictiva, Gladwell asegura que el criminal es una persona “agudamente sensible a su ambiente, alerta a todo tipo de indicadores, y que lleva a cabo actos criminales basados en las percepciones que tiene del mundo que lo rodea”. Si el ambiente no es favorable para delinquir, no lo hará. Y en México está pasando lo contrario. Entre corrupción, impunidad, desconfianza en autoridades, el ambiente es tan favorable para delinquir que prácticamente cualquiera puede hacerlo. Esto se convirtió en una epidemia.

La idea de que comenzar a reparar ventanas ha de resolver la criminalidad en México, pareciera un tanto ingenua, pero no lo es. Si lo entendemos y poco a poco comenzamos a ver mejores policías, jueces y ministerios públicos, entonces la población comenzará a confiar. Si paso a paso comenzamos a ver cómo los delincuentes son detenidos, juzgados, sentenciados y verdaderamente castigados, entonces los criminales la pensarán dos veces antes de actuar. Si gradualmente comenzamos a ver cómo los ciudadanos nos organizamos para dar la batalla desde la comunidad, vigilando calles y colonias, denunciando delincuentillos locales y exigiendo cuentas a las autoridades, entonces, todos nos podremos organizar. Sólo así se podrá generar una epidemia para combatir la epidemia. Sólo así podremos, en conjunto, cambiar la mentalidad y modificar el ambiente que permite el florecimiento de criminales.

El mensaje de cambio tiene que ser contagioso, liderado por personas con gran capacidad de comunicación y que representen genuinamente los intereses de la sociedad.

ANA MARÍA SALAZAR / Analista política.
Correo electrónico: Salazaropina aol.com

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