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Jueves, 21 de Noviembre 2019
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La embriaguez del poder

Por: EL INFORMADOR

Economía y fisco

Nos preguntamos: ¿Por qué con tanta frecuencia los funcionarios públicos pierden piso y cometen errores que antes de ostentar un cargo público eran incapaces de cometer? Los psicólogos lo han definido como la embriaguez del poder, estado de ánimo que se apodera del gobernante, aun cuando conserve los valores originales que lo llevaron a ese puesto, ya sea por elección o por designación. No obstante, esa embriaguez llega a desbordarse y se pierde la integridad, la ética como principio básico, el respeto por el derecho a los demás ciudadanos, y otros valores.

En esa etapa es cuando se relaja la moral y se cometen los más cruentos actos de corrupción, muchos difíciles de detectar e imposibles de configurar como un delito punible. A continuación mencionaré algunos de los más frecuentes:

Tráfico de influencias, caracterizado por obtención de permisos, resoluciones, autorizaciones, recomendaciones conseguidos haciendo uso del poder.

Mentiras en declaraciones públicas, engañando con verdades a medias, inflando estadísticas con ausencia de escrúpulos, retando a los opositores y usando lenguaje inadecuado para la investidura de un gobernante.

Falta de respeto a las leyes y reglamentos. Al transgredir la ley, se obtiene poder.

Adquisición de bienes suntuarios, el penthouse en Puerto Vallarta, Acapulco o Cancún, la hacienda en Morelos, en Guanajuato o Veracruz; el yate, automóviles deportivos, relojes enjoyados, ropa a la medida de modistos de fama; todo con el objeto de obtener más poder en sus relaciones con otros poderosos.

El poder tiene valor de uso cuando se ejerce y valor de cambio cuando se obtienen beneficios.

La cadena de favores es parte del ejercicio del poder, entre más se intercambian más poder se adquiere. Sirven también para la compra de conciencias.

El poder va acompañado de la arrogancia, produce una euforia frenética.

Mediante la información privilegiada se hacen jugosos negocios. Por más que se aumenten las remuneraciones, no se inhibe la tentación de utilizar la información privilegiada en beneficio propio.

La compra de sentencias en el Poder Judicial es un vicio tan arraigado y tan antiguo como el nacimiento del derecho. El juzgador sabe que lo protege la impunidad y la complicidad del equipo o camarilla a la que pertenece.

En los diversos sectores del poder público pululan los vividores, lambiscones y alcahuetes, en busca de favores y obtención de prebendas.

La impunidad fomenta el abuso y el desvío de poder, si la justicia no alcanza a los delincuentes del fuero común, más difícil es aplicarla a quien goza de fuero o influencias; los castigos a funcionarios son leves y poco escarmentadores. Los atrapados in fraganti dejan pasar algunos años y vuelven como si nada (recordemos al señor de las ligas).

Sin agotar el tema, la manía del poder es como un virus recurrente, quien ha sido infectado no puede curarse en toda la vida; si se pierde temporalmente, siempre habrá una esperanza de volver a recuperarlo.

LUIS JORGE CÁRDENAS DÍAZ / Contador Público Certificado.
Correo electrónico: luisjcardenas2@hotmail.com

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