Miércoles, 05 de Noviembre 2025

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La educación estética

Por: EL INFORMADOR

Una de los grandes omisiones que se dejan sentir en el sistema educativo de nuestro país, es la aparente ausencia de un plan de desarrollo en el educando, de un auténtico sentido estético.

En un esquema tan pragmático y economicista como el que impera, el aprecio por lo bello, por lo estético, es en ocasiones muy poco valorado, puesto que a lo que se le otorga importancia es principalmente a lo que pueda incidir en el corto plazo en la consecución de dinero, poder o comodidad y desgraciadamente el arte puro es comercialmente poco atractivo, a menos claro está de que se imponga una moda y una comercialización correspondiente que haga entonces sí altamente redituable la inversión.

Por ello hay desprecio al cultivo de los valores estéticos en el individuo lo cual da como triste resultado la proliferación de verdaderos esperpentos carentes de los más mínimos elementos de belleza y armonía en muchas de esas manifestaciones musicales, pictóricas, escultóricas, arquitectónicas, literarias y plásticas que gozan de la gran difusión por parte de medios vulgarizados y vulgarizadores, que imponen esos malos gustos a la gran masa, desprovista de elementos objetivos para apreciar y cultivar el buen gusto estético, la sensibilidad fina y las bellas artes.

Muchos de los problemas acuciantes de nuestro tiempo tienen como razón última de ser el desapego existente a un sentido de estética y de armonía en muchas de nuestras relaciones sociales en las que en cambio campea la vulgaridad, la grosería, la falta de respeto y de modales.

La estética no puede ser vista solamente como una ciencia filosófica que desde la antigua Grecia del siglo IV antes de Cristo, se desarrolló con vistas a plantear criterios objetivos de valor en torno a la belleza, igual que la ética lo hizo en torno al bien.

La ética es una ciencia filosófica que por ende requiere del desarrollo de potencialidades intelectuales en la persona que fundamenta la conducta en ese deber ser, derivado de la naturaleza humana, a partir del ser ontológico.

La estética cuenta también con sustentos de tipo intelectual y racional que pueden ser estudiados en esa otra ciencia filosófica conocida precisamente con ese nombre, pero parte de un principio dado por la sensibilidad en el sentido de que en el ámbito de lo estético podemos hablar con el pleno derecho de la palabra del yo siento, cosa que en otros ámbitos el punto de partida tiene que ser el yo pienso.

Por eso cuando en el niño desde su más tierna infancia se ha descuidado el  aprecio por lo bello, por lo estético; cuando se le ha puesto en un mismo plano lo feo, lo desarmonioso, con lo auténticamente hermoso; en ese niño pasado el tiempo costará trabajo hacerle caer en la cuenta de la diferenciación entre lo bueno y lo malo, dado que algo tan sensitivo como lo es la diferenciación entre lo bello y lo feo menos podrá distinguir racionalmente entre lo bueno y la malo.

JUAN DE LA BORBOLLA R. / Catedrático universitario.
Correo electrónico: jborboll@up.mx

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