| La crisis de los partidos Por: EL INFORMADOR 23 de junio de 2009 - 23:00 hs LUIS SALOMÓN Los partidos políticos mexicanos han dejado de cumplir con sus responsabilidades mayores: representar los intereses de la sociedad y postular a los mejores hombres para las responsabilidades públicas. Los tres grandes partidos se han vuelto hacia sí mismos, enfrascándose en luchas internas que buscan repartir los privilegios implícitos en la postulación a puestos de elección popular. Y qué decir de los pequeños, que son verdaderos cotos de impunidad política, en donde las luchas son cada vez más descaradas. Los ciudadanos vemos con estupor en los partidos políticos: la falta de democracia interna, el reparto de privilegios, rebuscados litigios inútiles, la intromisión del crimen organizado y otros hechos igual de graves. El proceso electoral del próximo 5 de julio será la muestra más evidente de esta crisis, que pasará de los partidos a la estructura política, dado lo delicado de la situación nacional. Cuando nos informemos de cuánto habrá costado cada voto emitido, nos daremos cuenta del enorme dispendio. La irritación social crecerá, dado que el nuevo congreso se enfrentará a enormes retos legislativos para remendar la crisis económica más profunda de esta generación. El sistema de partidos debe cambiar para convertirse en un mecanismo de apertura ciudadana, el costo de la democracia debe reducirse drásticamente, pero fatalmente estas decisiones las tomarán legisladores comprometidos más con sus partidos que con sus electores. Por eso la perspectiva no es halagüeña en el corto plazo. Las organizaciones civiles, los medios de comunicación, los centros de pensamiento y el sector privado tienen un trabajo que hacer para impulsar una reforma del sistema político, y no sólo parches a las leyes electorales. En esta tarea la comunicación será la clave, para crear y mantener una presión sobre el gobierno y el Congreso. La opción de anular el voto es muestra de que la crisis de los partidos ha pasado de ser una cuestión electoral, para convertirse en una potencial crisis constitucional, por presión de la sociedad que muestra su rechazo al sistema de partidos tal y como funciona ahora. Las personas que deciden anular el voto están en su legítimo derecho de expresarse, de una forma tal que lanzan una voz en el desierto, que puede ser aparentemente inútil, y que abre el paso que los partidos se sigan consolidando, pero es un signo que debe preocuparnos a todos. Alzar la voz en las urnas inútilmente es un paso previo a expresar la inconformidad de forma directa, algo que seguramente veremos, si no se impulsa una verdadera reforma al régimen de partidos, con sus consecuencias constitucionales, que incluya la apertura a candidaturas ciudadanas, reducción de gasto electoral, reelección de funcionarios y otros temas afines. México necesita hacer realidad un cambio constitucional, que debió consolidarse con la alternancia desde el año 2000. Ni el Gobierno con el PAN, ni el PRI ni el PRD están planteando una reforma profunda, sino que han optado por remendar y tapar; pero la crisis económica es el detonante que faltaba para agitar a la sociedad que ahora exige eficiencia, compromiso y patriotismo. Tres cualidades de las que carecen la mayor parte de quienes forman parte de la privilegiada "clase política" mexicana. LUIS SALOMÓN / Doctor en Derecho Correo electrónico: Isalomon@iberlink.com.mx Temas Política Partidos políticos Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones