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Miércoles, 13 de Diciembre 2017

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La ciudad de las basuras de oro

Economía y fisco

A mediados del siglo pasado se publicó en “Selecciones del Reader’s Digest” un artículo con el llamativo título de “La ciudad de las basuras de oro”, se refería a Miami, Florida. Los ingresos que producía el procesamiento integral de los desechos urbanos, en lugar de ser una carga para los ciudadanos, les generaba utilidades.

En Guadalajara, el primer intento que se hizo por deshacerse de la basura fue la concesión otorgada, a mediados del siglo pasado, a una empresa llamada Humígeno de Guadalajara, que se instaló en un predio que ocupaba un vivero municipal por la calle de Gobernador Curiel, cerca del antiguo aeropuerto. La rudimentaria maquinaria consistía en una banda transportadora de rodillos de la que los “pepenadores” independientes seleccionaban papel, vidrio, trapo y lámina. La materia orgánica se trituraba y se le agregaban bacterias “humus” que aceleraban la fermentación y la convertían en composta.

Posteriormente, en el año 1968 se dio una solución integral para eliminar los contaminantes desechos que simplemente se tiraban sobre los campos agrícolas de los alrededores de la ciudad, mediante la concesión del procesamiento de las cerca de 300 toneladas diarias que se recolectaban en el municipio de Guadalajara. El Ayuntamiento de la ciudad la otorgó a un grupo de empresarios jaliscienses, encabezado por el señor Francisco Javier Sauza; quienes invirtieron en tecnología y adquisición de maquinaria. Por su parte, el Gobierno municipal aportó la construcción de la planta y la adquisición de los terrenos en la zona de “Los Belenes”.

La planta se construyó con capacidad para procesar 400 toneladas diarias, previendo el crecimiento de la ciudad para los siguientes 10 años. La tecnología suiza llamada aerobiosis permitía procesar la basura sin olores molestos, produciendo 100 toneladas diarias que se vendían como composta, que es un excelente componedor de suelos. A los “pepenadores” se les dotó de uniformes, botas, googles, mascarillas, casco y botas.

Desgraciadamente, esa tecnología se perdió con los cambios de administraciones municipales que no atendieron a la operación de la planta ni construyeron otras en los demás puntos cardinales para ahorrar en transportación y tiempo. Ahora tenemos el problema de deshacernos de alrededor de seis mil toneladas diarias, de las que únicamente se procesan 700, el resto se tira en los llamados rellenos sanitarios que dejan mucho que desear en la contaminación del subsuelo.

En días pasados se expidió un decreto que obliga a separar la basura en orgánica e inorgánica, que es inoperante porque los camiones recolectores no están diseñados para separarla, ni existen plantas para procesarla.

La solución está en concesionar la construcción de plantas procesadoras con el sistema suizo, que es el más económico y el adecuado al tipo de basura del área conurbada, que son un magnífico negocio y de paso se mejora la solución de los pepenadores para darles servicios del IMSS, Infonavit, SAR, etc.

LUIS JORGE CÁRDENAS DÍAZ / Contador Público Certificado.
Correo electrónico: luisjcardenas2@hotmail.com

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