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Miércoles, 20 de Noviembre 2019
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La carrera entre los negociantes

Por: EL INFORMADOR


Se acerca Navidad, época de compras. A los propietarios de los terrenos contaminados de la Ciudadela les interesa abrir sus tienditas, por ello y porque los vecinos de Jardines del Sol ganaron el juicio de amparo, no les quedó otra que aceptar que se realicen los estudios que debieran arrojar el grado de peligrosidad del terreno contaminado que compraron a sabiendas, porque en las escrituras así se consignaban, aceptaron entonces lo que sea, con tal de que los dejen continuar su polémica construcción. Tendrán que realizar los estudios para determinar la calidad del suelo, y sanearlo, lo que debieron haber hecho hace por lo menos un año. Sorprende que el presidente municipal de Zapopan, Juan Sánchez Aldana, en lo que da la noticia aproveche para informar también que posiblemente abran una tienda de autoservicio y “una sección de comida y restaurantes” pronto, sin aclarar si eso tendrá lugar antes de que se terminen los estudios sobre la viabilidad ambiental del predio, o después.

Mientras tanto, el arquitecto Demerutis, de la Universidad de Guadalajara, declara que una alianza entre dos centros universitarios podría realizar los estudios sin determinar cuándo éstos empezarían. Así montados todos en la espera, la simulación avanza, mientras los albañiles que edifican más de 500 departamentos y un centro comercial con sus respectivas vialidades y estacionamientos, no detienen sus trabajos. Es decir, ¿para cuándo cumplirán con la condición del saneamiento del terreno, puesto que ya edificaron sobre él, a pesar de que arriesgan la salud pública de los vecinos como quedó demostrado con los resultados de los exámenes de cabello y orina que varios de ellos efectuaron recientemente? La desconfianza de los vecinos es alimentada por la actitud de los universitarios que en su momento determinaron que la presa de Arcediano no era viable y al día siguiente dijeron que sí.


El mejor de los estudios hasta ahora conocidos, realizado por “Consultores en Tecnología Ecológica”, laboratorios de la Ciudad de México, que consta de 884 páginas y que se hizo sobre una superficie de cinco mil metros cuadrados correspondientes a la compra que hizo en su momento la Universidad del Valle de México, deja la sensación de que se debería estudiar el terreno a mayor profundidad, ya que se encontraron metales y materiales tóxicos con un valor diferente, es decir que a medida que se profundiza se encuentran diferentes cantidades de estos materiales peligrosos que seguramente se localizan ya en los mantos freáticos. Al decir de los colonos de Jardines del Sol, se deberían examinar minuciosamente los escombros, y si se encontraran materiales peligrosos, confinarlos en lugar seguro. Eso no se hizo. Fueron a tirarlos como rellenos para contaminar todavía más el terreno de la Zona Metropolitana de Guadalajara, y ante estos ecocidios nadie hace nada.

Construir en nombre del “progreso” y de qué —como dicen los personeros de los propietarios del terreno— haya más empleos, es criminal y seguramente resultará trágico para la salud de numerosas personas. Especialistas, constructores y autoridades tienen en sus manos evitarlo.

MARTHA GONZÁLEZ ESCOBAR / Divulgadora científica. UdeG.
Correo electrónico: marthaggonzalez@yahoo.com.mx

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