Jueves, 23 de Octubre 2025

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¿Justicia...?

Por: EL INFORMADOR

ENTRE VERAS Y BROMAS             

Para los familiares de Enedina López Arredondo no hubo esquelas de condolencia, a toda plana, pagadas por el Gobierno de Jalisco con dinero de los contribuyentes. Tampoco las hubo, unos días antes, para los deudos de Teresa Díaz. Sí las hubo, en cambio (no precisamente porque “aún hay castas”, como externaron algunos malpensados, sino por alguna razón que de momento no queda suficientemente clara), para las Familias —así, con mayúscula— vinculadas con la señora Gloria Hilda Malloy de Gutiérrez, a la que unos truhanes asesinaron, como corolario del asalto que maquinaron para despojarla de su vehículo.

—II—

En este último caso, la eficacia de la “policía investigadora” para detener a siete integrantes de una banda de ladrones de automóviles, fue —como se dijo en su momento— digna de una película de “El Santo”. Hasta ayer sólo faltaba integrar una pieza en ese rompecabezas: la plena identificación y la detención del autor material del asesinato, de quien se conocía un supuesto apodo.

En los otros dos, ya se detuvo a los asesinos. El de Enedina —Jaime Alberto Barajas Vargas, de 27 años—, al margen de la declaración ministerial, expresó que privó de la vida a su víctima, en la Colonia Lomas de la Primavera, de Zapopan, “para seguirse drogando”. El de Teresa —Juan Manuel Luna Becerra, alias “El Paisa”, quien presumió como trofeos haber sido detenido anteriormente, siempre por robo, en 11 ocasiones—, explicó que asesinó a la señora de 55 años, en la Colonia Potrero del Sauz, en Tlaquepaque, porque ésta amagó con sacar un arma para repeler el asalto.

—III—

Lo que sigue es que, mientras los deudos de Teresa, Gloria Hilda y Enedina viven la Navidad más amarga de sus vidas (ofrecer oraciones, desde las instancias gubernamentales, por la resignación de los familiares de alguien que muere por causas naturales, puede parecer cristiano; hacerlo cuando la persona fallecida fue víctima de un crimen proditorio, es cínico), alguien pretenda colgarse las respectivas medallas.

(Colofón: una autoridad eficaz no es la que detiene a los asesinos de personas inocentes; una autoridad eficaz es la que propicia un clima social de justicia y de respeto en que resulte impensable que se asesine a personas inocentes).

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