Jueves, 09 de Octubre 2025

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Juguemos a odiar

Por: EL INFORMADOR

Imagine que sus hijos de siete y nueve años están jugando en su computadora un nuevo juego denominado “Viola a Ley”. Con los videojuegos los niños desarrollan habilidades mentales y motoras; afinan los sentidos, aumentan sus habilidades en toma de decisiones, pero para perseguir a una madre y sus dos hijas adolescentes. La meta es lograr una violación grupal de una niña en un vagón de un tren y deshacerse de la madre.

Estos videojuegos son parte de una serie para el mercado japonés que ya circula en el mundo. Los tres: “Battle raper”, “Artificial girl” y “Rape Lay” son producidos por Illusion Studios Japón y maquilados en Estados Unidos.

Amazon.Com los tenía a la venta, y gracias a las presiones de organizaciones de defensa de la infancia, los retiró del mercado diciendo que este producto está hecho para el mercado japonés y “se les colaron” algunos. La ley norteamericana, contrario a la japonesa, sí penaliza la pornografía infantil de dibujos animados llamada Hentai.

Los psicólogos especialistas en los efectos del juego, Douglas Gentile y Craig Anderson, aseguran que el impacto de los videojuegos en el incremento de la violencia perpetrada por niños y jóvenes es mayor incluso que el del cine o la televisión, porque tienen el componente de la interactividad, es decir, las cosas suceden en la medida en la que el jugador participa y toma decisiones. Los niños pasan en promedio 13 horas por semana jugando videojuegos, y las niñas cinco horas.

Son dañinos porque premian la violencia, se ganan puntos en la medida en que ejercitan su crueldad y hacen daño a los personajes. En el caso de Hentai, la violencia sexual contra niñas y mujeres es el tema central.
Contrario a lo que han dicho los padres que compran armas a sus hijos para jugar a la guerra, a los ladrones, o ahora de moda, a los narcos y secuestradores, los juegos violentos sí entrenan a los niños y niñas para alimentar sentimientos irracionales como el odio, la rabia y el rencor.

Mientras las y los expertos en psicopedagogía encuentran más vínculos entre los juguetes violentos y el ejercicio real de la violencia en edades más tempranas, el mercado de videojuego crece exponencialmente. El Hentai entra a casi todos los países del mundo gracias a internet, y millones de padres y madres responden “es sólo un juego”. Mientras tanto, los creadores del Hentai han logrado darle la vuelta a la promoción de la pedofilia y de la violencia sexual contra mujeres, gracias a que las y los legisladores se niegan a revisar estos contenidos para establecer reglas jurídicas sobre su promoción y venta. Gentile y Anderson aseguran que en la medida en que discutamos estos temas con los hijos, y controlemos los juegos, les educaremos para ser más compasivos. Como está el mundo, es imprescindible criar una nueva generación de niños más compasivos y amorosos. Estos videojuegos están planeados para educar, para fomentar sociedades violentas y sexistas y eso no es un juego, sino una tragedia.

LYDIA CACHO / Periodista.
www.lydiacacho.net

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