Viernes, 17 de Enero 2020
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Gotas de agua

Por: EL INFORMADOR


En la televisión veo a la gente que lleva cubetas de agua que sale de una pipa, y es que no hay agua en sus casas y tienen que buscarla: la hallan en esa pipa y cargan con ella para hacer la comida y asearse.

“¡Cuidado!, ahorren el líquido, no desperdicien ni una gota”.

El agua llega a nuestra casa, pero hay hogares a los que no, y entre las desgracias que nos pronostican, puede encontrarse que ese líquido de la vida nos sea verdaderamente escaso un aciago día.

Se habla mucho de este tema, pero lo colocamos en el futuro ¿dónde está ese futuro si se nos acerca segundo a segundo?

Sí, el futuro se nos acerca con más velocidad que nunca, y parece que no nos damos cuenta.

En realidad los que damos vuelta a una llave y obtenemos el agua que deseamos no nos percatamos de su valor, ni pensamos en el esfuerzo, trabajo y dinero necesarios para que el importante líquido llegue a nuestra casa. No olvidemos que el agua cada vez está más lejos y es más difícil y cara su obtención.

Unos consiguen el agua, otros no deben derrocharla.

Al escasear el agua calculamos su verdadero valor.

Esto me recuerda un cuento que escribí hace años.

La madre tiene que dar alimento a la familia tres veces al día. No tuvo otro remedio que hacerse amiga del agua, así, cuando se hallaba sola, añadía un cucharón de agua a la sopa o al potaje.

De este modo conseguía llenar todos los platos de la mesa. Tal ejemplo se ha repetido en muchas cocinas en todo el mundo. La escasez de muchas cosas y sus precios es problema mundial.

Es bueno colocar la palabra “agua” en la lista de artículos que debemos esperar a ahorrar ya.

¿Quién fue la primera curiosa ?
 
La curiosidad es una de las preocupaciones que mueven al mundo. Sin ese deseo de conocer enterándonos bien de asuntos que desconocemos y nos llaman la atención, estaríamos paralizados.

La curiosidad en las ciencias nos ha traído a este instante, en el que la medicina e higiene han avanzado mucho, así como la ingeniería y otros estudios que nos han proporcionado tantas comodidades y éxitos.

Hay historias y leyendas en las cuales sobresale la mujer curiosa.

Eva fue la primera.

Quiso saber lo que ignoraba y nos deparó un mundo la mar de emocionante ¿nos hacía falta?

Adán se atragantó con el primer bocado que dio al fruto prohibido. ¡Pobrecillo!

Hemos de recalcar que los primeros seres curiosos que alcanzaron la celebridad universal fueron ellas metiéndose en un gran chisme.

No olvidemos que muchas de esas curiosidades satisfechas nos produjeron daños —¡cuántas armas entre mujeres y hombres!—. Y una curiosidad aclarada produce otras que hay que aclarar. El chisme no se acaba.

La curiosidad ha empujado a ciertos sabios a afirmar que la curiosa Eva tuvo antepasados monos y las parejas de éstos produjeron muchos Adanes y Evas. ¿A cuál de tantas Evas debemos de señalar como culpable de la pérdida del Paraíso y del nacimiento de otras famosas curiosas?

Y nos hallamos ahora en la historia de Pandora, otra curiosa célebre, de la mitología griega. Epimeteo poseía una caja que contenía todas las desgracias del mundo. Se la mostró a su esposa, Pandora, diciéndole: “¡No la abras!”.

¿Qué más deseaba Pandora que abrirla obedeciendo su curiosidad? ¡Y la abrió! Y recibimos todos las desdichas que danzan sobre la Tierra: enfermedad, guerra, ambición, mentira, tristeza.

La mujer de Lot fue otra curiosa insaciable. “No vuelvas a ver lo que ocurre detrás”, le advirtieron los ángeles. La mujer de Lot no pudo contener su curiosidad, se volvió para ver lo que sucedía en Sodoma y la curiosa se convirtió en estatua de sal.

GABRIEL PAZ / Escritora.
Correo electrónico: macachi809@hotmail.com

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