Sábado, 15 de Noviembre 2025

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Gobierno de cuates

Por: EL INFORMADOR

Está muy claro: el gobernador Emilio González Márquez privilegió la “cuatitud” por encima de cualquier cosa a la hora de integrar su gabinete. Así, dejó en lugares privilegiados a quienes lo arroparon cuando, emigrado del Partido Demócrata Mexicano (PDM), llegó a las filas del Partido Acción Nacional (PAN), entre ellos Herbert Taylor, Alonso Ulloa y Antonio Gloria.

Pero dentro de esta pléyade de cuates del gobernador, el que realmente marca la pauta es el secretario de Salud, Alfonso Gutiérrez Carranza, a quien ha mantenido a su lado a pesar de los pesares, desde que Emilio era alcalde de Guadalajara. Protestas, quejas, inconformidades y denuncias específicas sobre el mal desempeño del médico, que tiene facha de todo menos de médico, le hacen lo que el viento a Juárez, porque sabe que cuenta con el apoyo incondicional de su jefe, quien lo defiende a capa y espada porque, dice, tiene un buen desempeño como responsable del sector salud en el Estado.

El problema es que el gobernador no nos ha explicado por qué un secretario, a quien le han expuesto que tiene una directora de Comunicación Social que incurre en actos de prepotencia y hostigamiento hacia los trabajadores de su área, no ha podido resolver el conflicto que ya derivó en marchas y paros que están afectando la atención a la población en uno de sus derechos básicos, como es el acceso a la salud. Emilio dice que los problemas de Gutiérrez Carranza están en su aspecto físico, en su talla y su color de piel, incluso en sus condiciones de expresión, pero todos saben que ahí no está lo criticable del secretario, sino en su falta de capacidad para conducir un espacio estratégico, fundamental, para la salud y la vida de todos los jaliscienses.

Dejar que un problema laboral escale hasta convertirse en un reclamo sindical que abarca todo el Estado, con todo y la carga política y partidista que pudiera conllevar el movimiento de los trabajadores, no es más que la expresión de un funcionario cerrado y autoritario de los que antiguamente se conocían como “políticos chicharroneros”, por aquello de que nomás sus chicharrones truenan.

El problema en la Secretaría de Salud está indefectiblemente asociado a las condiciones de su titular, pero no por su aspecto ni sus características de expresión verbal, sino por su falta de sensibilidad ante los graves problemas que se presentan en su sector y que, regularmente, tiende a minimizar. ¿O no es eso lo que ha hecho con el caso de la contaminación del Río Santiago y sus efectos, por ejemplo la muerte del niño Miguel Ángel López Rocha? ¿Y qué ha pasado con el crecimiento exponencial de los casos de dengue en el Estado, que la SSJ se ha negado a reconocer como una epidemia, a pesar de que expertos independientes en el tema la califican así?

Lo que sigue en este tema no es mandar al doctor Gutiérrez a tomar un curso de expresión verbal, sino mandarlo a un lugar en donde deje de ser el centro de los problemas. Si el gobernador le tiene tal estima como para no dejarlo en el desempleo, al menos que lo ponga en un lugar en donde no ocasione problemas que pongan en riesgo la salud de los jaliscienses.

Es fundamental que los políticos sepan que un gobierno de cuates no puede estar por encima de los intereses y las necesidades de la población, que es, por si se les olvidó, la que les paga sus sueldos y sus muy jugosos aguinaldos.

Pergeño regresará al favor de su lectura el lunes 5 de enero de 2009, si Dios lo permite.

VÍCTOR E. WARIO

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