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Sábado, 22 de Septiembre 2018

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Fomentar la lectura

Por: EL INFORMADOR


A propósito de la Feria Internacional del Libro (FIL), compartimos la idea del crecimiento cultural e impacto mediático que tiene a nivel internacional un evento de esta naturaleza.

Sin embargo, falta un ingrediente muy importante, que es el fomento a la lectura.

En principio es ya un buen avance el que los libros se encuentren al alcance de los lectores; con el simple hecho de ponerlos en el gran estante del evento, es ya un significativo promotor de la lectura.

Falta que los mismos estudiantes, de cualquiera de las carreras y preparatorias de la Universidad de Guadalajara (UdeG), se vean motivados a leer más. A que la FIL comience en sus aulas de clase y en el estímulo que obsequien los maestros, para que crezca el gusto por leer.

La comercialización de los libros no es suficiente.

Tenemos que lograr incrementar el índice de aprendizaje vía la lectura.

Y qué mejor sería, que todos los alumnos de la UdeG, con su credencial vigente, tuvieran el beneficio de un descuento en cualquier libro durante la FIL.

Vale la pena fomentar ese empeño por asistir y recibir, de inmediato, el privilegio de formar parte de la institución que lo organiza, teniendo un descuento al costo del ingreso.

Estamos convencidos de que la educación es una plataforma prioritaria en el crecimiento y desarrollo de cualquier país o sociedad. Y por ello mismo se invierten grandes cantidades de recursos en aulas de clase y en la nómina en el magisterio.

Pero tenemos que esforzarnos más para crear una revolución intelectual, logrando que las nuevas generaciones abracen al libro, como abrazan los videojuegos o el Ipod.

Es cuestión de hábitos y de disciplina, los cuales se tienen que fomentar e inducir desde el hogar, desde luego, pero reafirmar y cultivar en la escuela.

En ese aspecto estamos quedándonos atrás en relación a lo atractivo que resulta consultar y leer todo por medio de las millones de páginas de internet, y no a través de los libros, incluso de los virtuales.

Si ya tenemos la maravillosa plataforma de la FIL, ahora necesitamos que el libro se convierta en algo mucho más apetecible para que sea devorado por sus clientes.

Y eso no va a suceder por evolución espontánea, sino por medio de un plan bien definido y constantemente ejecutado.

De esta manera conjugamos un esfuerzo cultural y comercial con un programa de fomento e incremento en la lectura.

Insistimos en que la comunidad universitaria reciba descuentos significativos en la compra de libros y que éstos se lean, premiando a los alumnos con puntos extra cuando cumplan con su santa devoción de leerlos.

El camino de la reflexión, el desarrollo del pensamiento humano se enriquece por los libros. Pero que sean accesibles al bolsillo de los mismos docentes y estudiantes de la propia casa de estudios. Y ojalá también se pueda hacer algo para que todos los estudiantes puedan conseguir mejores precios que el público en general.

Que se desparramen los beneficios de la FIL a toda la comunidad académica. ¿Será mucho pedir?

GUILLERMO DELLAMARY / Filósofo y psicólogo.

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