| Evolución cultural campesina Por: EL INFORMADOR 2 de agosto de 2008 - 23:00 hs En la comunidad de la producción agropecuaria encontramos múltiples variantes, mismas a las que podemos penetrar para el mejor entendimiento del trabajo de la alta producción de calidad, con una constante económica que son los mercados. Las variantes arriba mencionadas las podemos tomar como actuantes del pensamiento muy mexicano y con repercusión jalisciense, así que ellas son: la antropología social, la antropología política, la antropología económica, y la cultural que conlleva la educación convencional de las aulas, indispensable en cualquiera y, a partir de los niveles de educación. La interacción de los factores Primeramente se tiene una ecología general y una climática particular que tienen su presencia en diversos ecosistemas y micro climas. Una región o zona de ubicación local ofrece pues condiciones para el asentamiento de poblaciones que, como los hormigueros que empiezan por una piedrita, así una familia puede ser la fundadora de una comunidad y es ahí, donde encontramos la primera manifestación psicológica que impone derechos y obligaciones; también se desarrollan las intenciones de aprovechar el medio para la producción hortícola, frutícola, y, en la ganadería las posibilidades de una explotación determinada, así sea llevada a cabo rústicamente y con el principio de la autosuficiencia. Inicia ahí mismo una heterogénea -decir diversidad, es entender lo específico de una producción masiva aunque en extensiones de pequeñas superficies-, en donde da principio pues una economía de impacto meramente local; esto es la siembra en pequeña escala de granos que aseguran los satisfactores primarios, también se hace uso del suelo para producir matas de chile y jitomate o tomatillo de hoja. En la explotación pecuaria una vaquita o acaso dos, que aseguren la lechita del diario; el consumo de carne y huevo se limita de momento a gallinas de corral, porque el consumo de carne se sujeta a la ave de corral ya que el vacuno sacrificado para carnicería se tiene que traer a kilómetros de distancia. Con el crecimiento de la familia (los hijos), y quizá nuevos avecindados crecen las necesidades de los insumos que incluyen los indispensables productos de abarrote; con la instalación de la primera “tiendita” surge la perspectiva de los mayores ingresos familiares al convertirse el jefe de familia en una entidad que con frecuencia leemos en las portezuelas de vetustos vehículos: Pancho López, comerciante, agricultor y ganadero. Los movimientos y cambios de ubicación Físicamente una comunidad en crecimiento va diluyendo su mejor mano de obra interna; las necesidades de la formación de nuevas familias repercuten en una alta migración; así tenemos en Jalisco ejemplos como Amacueca y Tepec, en donde el grueso de los productores son pequeños propietarios, en contraste con parte de la población de Sayula y Usmajac, donde pervive el jornalero. Dos economías pues, complicadas para la estructuración de la empresa competitiva, según los nuevos conceptos del mercado globalicionista. La necesaria educación agropecuaria Durante el Gobierno cardenista se establecieron dos instituciones educativas que, de haber persistido su funcionamiento, tendríamos productores agropecuarios con sentido constante de la inversión al campo con amplios horizontes de mercado; estas escuelas una, fue la Escuela Práctica de Agricultura, en la cual sin embargo, se enseñaba zootecnia para un manejo adecuado de la ganadería; hubo varios de estos centros educativos en el país. Las otras escuelas fueron las escuelas industriales, hijos del Ejército, de las cuales hubo seis, repartidas estratégicamente en el territorio mexicano; en éstas se enseñaban prácticas mínimas de agricultura, porque la intención principal era preparar técnicos de nivel medio para la industria y ciertas artesanías. Llegó a la Presidencia el llamado presidente caballero o sea don Manuel Ávila Camacho, quien con un plumazo y respaldado en su autoridad y a falta de consejeros conscientes y pragmáticos, acabó con tan importantes centros de educación básica. Andando el tiempo durante el echeverrismo surgieron como remedo de aquellos excelentes centros de educación las llamadas “escuelas Conasupo”, cuyas funciones fueron la preparación campesina con bases muy elementales; estos centros creados al vapor y de presencia de “utilidad laight” (sic), desaparecieron sin pena ni gloria, queremos creer que faltó la continuidad financiera y los estímulos para el trabajo. Expondremos una anécdota muy folklórica: un muchachito de 16 años, procedente de Mascota en nuestro Estado, es admitido en la Escuela Conasupo de Escuinapa, Sinaloa; al terminar sus estudios de duración de un año regresa a su pueblo natal y, retomando el trabajo de jornalero reclama al propietario de la huerta de aguacatero, atendida por el responsable de esta columna, el puesto de capataz con emolumentos homologados al técnico. ROBERTO SIERRA B. / Ingeniero agrónomo, asesor y consultor. Correo electrónico: ing.sierra@yahoo.com Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones