La fascinación por los libros y su conocimiento se inició desde los albores de la Humanidad. El primer escrito conocido se atribuye a los sumerios de Mesopotamia, tres mil años antes de Cristo (a.C). El progreso de la escritura pasó por sucesivas épocas y países, y fueron los griegos quienes separaron vocales de consonantes llegando a la escritura alfabética 800 años a.C., faltaba el papel, que el más antiguo se fabricó con trapos en el año 150. El gran logro de Gutenberg en 1450, fue el desarrollo de un método que permitió fundir letras con dimensiones precisas, con lo que se llegó al libro impreso en sustitución del libro manuscrito. Su primera obra impresa fue la Biblia. La invención de Gutenberg fue acompañada de la fabricación del papel. Por último, la fotografía contribuyó al desarrollo de los modernos procesos de fotomecánica. A pesar de los avances de la tecnología, los medios de comunicación electrónicos no han conseguido rebasar a los libros, que continúan desempeñando el papel protagónico en la transmisión de conocimientos, enseñanzas y experiencias tanto reales como imaginadas. No han perdido su fascinación. Sorpresivamente, los volúmenes del Catálogo del Fondo Editorial del Colegio de Jalisco se ofertaron en venta a mitad de precio, en un innovador evento académico-cultural que permaneció los días 12 y 13 de junio. Además, el primer día, en el patio del Colegio, se presentó un exitoso concierto interpretado por la Orquesta Sinfónica Juvenil de Zapopan, dirigida por el maestro Orozco, con música de Bizet y otros autores clásicos. Durante los dos días, una veintena de autores hablaron acerca de su experiencia en la investigación y elaboración de los libros en venta, cuya temática resultó del interés público, tanto, que se vendieron casi mil libros. Es de congratularse que los cuerpos académicos tomen contacto con la población y se comuniquen con nosotros con tanto éxito. En cambio, en la Universidad de Guadalajara, la subdirectora de la Editorial nos informó que desde 1970 están embodegados por lo menos 187 mil ejemplares, los cuales por cierto tienen un único punto de venta en la ciudad que mide 12 por dos metros y tiene 250 títulos en exhibición, lo que resulta muy modesto, si recordamos que hay 14 centros universitarios cuyos investigadores producen libros todo el tiempo, de los cuales se carece de catálogo impreso y la operación de la diminuta librería opera sin presupuesto fijo. Eso nos hace suspirar por aquellas dos amplias librerías de la Universidad que existían en 1997, y que fueron cerradas por falta de presupuesto. No deja de asombrarnos que el Ayuntamiento tapatío, apoyado principalmente en la muy prestigiada Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara y en acciones poco dimensionadas de otras instituciones, se haya atrevido a pensar que podríamos tener el nombramiento de Capital Mundial del Libro en 2010, cuando el programa de actividades de fomento a la lectura está ausente en toda la ciudad, exceptuando las dos semanas de la FIL La fascinación por el libro permanece, a pesar de la ausencia de un sólido programa de actividades de fomento a la lectura. MARTHA GONZÁLEZ ESCOBAR / Divulgadora científica, UdeG. Correo electrónico: marthaggonzalez@yahoo.com.mx