| Entre inseguridad y crisis económica Por: EL INFORMADOR 15 de diciembre de 2009 - 23:00 hs Para México, los temas importantes se han convertido en urgentes. Primero fue el reto de la inseguridad pública y el combate al narcotráfico que ocupó el primer plano en la primera mitad de este Gobierno, cuyos resultados han sido pobres en comparación con la dimensión del problema. Enseguida apareció el desafío energético con la baja de producción de petróleo, la necesidad de incrementar las inversiones para la exploración y refinación, cuyo resultado fue una suerte de mínimo posible, al grado que aún no inician los trabajos de la construcción de la refinería, y los estragos en los ingresos provocaron el surgimiento del tercer punto de urgencia: la crisis de las finanzas públicas. La frase de Agustín Carsterns en el Senado de la República: “El futuro nos alcanzó”, describe la situación de permanente crisis que ha vivido la administración actual. Por si estas circunstancias internas no fueran poca cosa, estalló la crisis financiera internacional, surgió el brote de influenza y se tomaron decisiones que muchos especialistas consideran que agravaron la crisis e impactaron en la economía. Ayer, el Presidente de la República decidió incorporar a la agenda de temas importantes, una reforma constitucional de impacto político que será discutida en febrero, y que seguramente será motivo de muchos cambios en su estructura, porque como ha quedado claro, no hubo una labor de acuerdos políticos previos, sino que se privilegió el impacto mediático para atraer simpatía. El contenido es plausible y seguramente la mayor parte de las propuestas actualizarán los procesos de representación y decisión política, pero también serán motivo de amplios debates para evitar que con ellos se favorezca al Gobierno de cara a la elección presidencial próxima. El inicio del año estará marcado por los temas urgentes: inseguridad pública y crisis económica expresada en el aumento de impuestos, por lo que era necesario introducir asuntos adicionales que permitieran que la opinión pública mirara otros aspectos esperanzadores en la acción de gobierno. La estrategia del Gobierno ha decido dar prioridad a la política para fortalecer la imagen de la administración y de su partido. Por primera vez hay un panista como secretario de Hacienda, un verdadero activista en la Secretaría de Desarrollo Social, un gobernador del Banco de México con clara afinidad, por no decir sumisión, un auditor de la Federación más flexible que su antecesor, nuevos ministros de la Corte de perfil protopanista, y dos gobernadores, en Jalisco y en Guanajuato, dispuestos a ser precandidatos a la Presidencia de la República; además, cuenta con una nueva administración en Pemex y con instituciones de seguridad con un presupuesto enorme, que no tiene precedentes. La combinación parece arriesgada: dar prioridad a la política en medio de una crisis económica y una guerra al crimen organizado. Recuerda otros tiempos en los que el presidente declaraba muy ufano que la política económica se decidía en Los Pinos, y luego decidió imponer como candidato de su partido al secretario de Hacienda, entonces también se dio prioridad a la política por encima de la economía y se privilegió la lealtad sobre la capacidad en los puestos públicos. LUIS SALOMÓN / Doctor en Derecho. Correo electrónico: luisernestosalomon@gmail.com Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones