| Enfrentar la crisis Por: EL INFORMADOR 8 de octubre de 2008 - 23:00 hs Tal vez estemos viviendo una debacle económica mayor a la del siglo pasado. Quizá tendremos una depresión tan fuerte como la ya superada en la década de los años veinte. Los problemas financieros y políticos van y vienen. Las personas tenemos que aprender de lo que ha funcionado para superarlos. Ciertamente hemos avanzado mucho en tecnología y conocimientos científicos, pero no hemos hecho lo mismo en crecer espiritualmente para vivir sin las mortificaciones de las dificultades materiales. Una de las más importantes reglas para momentos de crisis económica, es no desesperarse, no perder la esperanza de tiempos mejores. Cuando se está bien, es importante valorar lo que tenemos; cuando se está mal, es no perder la visión de que algún día estaremos de nuevo bien. Es muy cierto que nunca hay que dejar crecer el pesimismo y el negativismo. Total, las cosas materiales van y vienen. Que el optimismo y la salud no se vayan por el mismo hoyo por el que se van las cosas. La vida, la salud, la alegría, los seres queridos, son, finalmente el más importante patrimonio que tenemos. Si hay que dejar ir las cosas, que se vayan. Es romper con los apegos que tanto daño nos han hecho en esta era del consumismo, el confort y la banalidad. Muchas personas están tan aferradas a sus bienes, negocios, y en fin al dinero. Que cuando se acaba, sienten que todo ha terminado y caen en profundas depresiones, que oscurecen todo. La vida debe seguir adelante. Los mismos especialistas en economía hablan de que la peor crisis es cuando la gente entra en pánico y desconfianza. Por lo tanto, hay que estar decididos a perder lo que sea, pero seguros de volver a comenzar con lo que se pueda rescatar. Un remedio inmediato es estar convencidos de que después de todo el caos, siempre hay lecciones que aprender y oportunidades nuevas de corregir, especialmente por los errores que hemos cometido. Que hay momentos de crecimiento que antes no veíamos. En vez de sentarnos a llorar, son oportunidades de valor el amor de la familia, de ser feliz con lo que tenemos. Las crisis financieras son como los terremotos o los huracanes, devastan lo que se encuentran a su paso. Y las víctimas tienen dos opciones: se azotan a sufrir, o vuelven a comenzar. Ya lo que pasó no tiene remedio. El pasado hay que dejarlo atrás y comencemos por ver hacia delante. Así, las crisis, es bien sabido, son oportunidades para crecer y recomenzar. Especialmente tocan al espíritu para que finalmente dejemos de mirar en el dinero y las cosas materiales nuestra seguridad y felicidad. Si las pierdes, es un momento para voltear al cielo. GUILLERMO DELLAMARY / Filósofo y psicólogo. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones