Lunes, 10 de Noviembre 2025

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En familia se puede más

Por: EL INFORMADOR

Se ha demostrado que los problemas se amortiguan y superan más fácilmente, cuando se tiene el apoyo y la cercanía de los familiares.

Los amigos van y vienen, las parejas también. Pero los padres, hermanos, hijos, primos y tíos siempre se quedan ahí.

De hecho, una amiga me decía, con lágrimas en los ojos, que todas las amistades que quería acaban por irse. Sea por problemas o circunstancias, pero la rotación parece no tener fin. En cambio, la vida le ha enseñado que los familiares siempre están allí.

Algunos son más de confianza que otros, unos en mejor o peor plan. Pero finalmente se mantienen cerca de ti. Por eso acaba ella por decirles hermanitas a sus amigas, con la esperanza de que permanezca la relación como si fueran hermanas. Como deseando que la amistad sea más permanente y no tan fugaz como suelen ser.
Muchas personas divorciadas acaban por reconocer que el verdadero refugio a sus problemas acabó siendo la familia. Pueden ser los padres, algunos hermanos o primos. La verdad es que ellos son de un gran alivio y apoyo, especialmente cuando más se necesita el calor humano y la sabiduría de un buen consejo.

En los casos de alcoholismo, drogadicción, depresión y enfermedades crónicas, se sabe que la familia es la mejor terapia emocional y complementaria al tratamiento médico que se da.

De hecho, hay estudios que demuestran mayor recuperación cuando se reciben las atenciones y el afecto de la familia, que cuando se queda aislado el paciente del cariño de sus seres amados.

No cabe duda de que la familia, como institución social, tiene muchas más ventajas que cualquier otra organización. Por ello es indispensable fortalecer la integridad y funcionalidad de la familia.

Es en familia que, inicialmente, se forman a los ciudadanos y miembros de la comunidad. Por ello vale la pena invertir más recursos y apoyos para elevar la calidad de vida al interior de la convivencia familiar.

La mejor educación debe de nacer en el hogar. Es la cuna de la capacidad de pensar y conocer el mundo que nos rodea. Es donde adquirimos la curiosidad y el gusto por el saber. De igual manera es en casa donde aprendemos los valores éticos y morales y aprendemos a respetar y sobre todo a tener conciencia solidaria con los demás.

El Estado tiene que dejar de pensar que toda la carga de la vida social y comunitaria debe recaer en el aparato administrativo. Se necesita involucrar y hacer responsables a las familias de la solución de los problemas que nos aquejan por todos lados.

Es una tarea que todos debemos de emprender.

Sin embargo, hay que empezar en casa. El mayor regalo que tenemos es la familia.
Los hermanos y los padres siempre estarán allí, mientras que tú quieras ir en busca de ellos.
No hay que esperar a que la muerte nos haga estimar lo mucho que valen cuando están con vida.
Búscalos, ellos te necesitan y tú también a ellos.

GUILLERMO DELLAMARY / Filósofo y psicólogo.

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