Jueves, 30 de Octubre 2025

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Ellas, las curiosas

Por: EL INFORMADOR


Debemos a la curiosidad de la mujer muchos interesantes episodios de la historia y la leyenda que, a veces, suele ser lo mismo.

Esa curiosidad que va de unas a otras nos ha llevado por extraños caminos, y yo me pregunto ¿y si no hubieran sido curiosas?, ¿viviríamos mejor?, ¿seríamos felices?

La primera curiosa fue Eva, ¿A ver a qué sabe el fruto prohibido? Y ya sabemos lo que sucedió, por eso estamos aquí y en lío de ambiciones y maldades. Perdimos la tranquilidad edénica, pero hemos ganado incontables emociones a veces divertidas, a veces insufribles.

Tendríamos de todo sin la curiosidad de Eva, no habría urgencia de nada y aquí nos vemos preocupados por los alimentos, el clima, los vestidos, la casa, los niños, la escuela. Sin nada de eso viviríamos mejor que los millonarios. De todo lo necesario y cómodo había en el Paraíso.

Es muy interesante recordar que los primeros protagonistas de la curiosidad fueron ellas. También es importante anotar que aquellas famosas curiosidades sólo produjeron daños.

Pandora fue también una curiosa de categoría. A su esposo Epimeteo, Júpiter le hizo llegar una caja cerrada que contenía todas las desdichas. “No la abras”, advirtió Epimeteo a su mujer Pandora, explicándole enseguida todos los males que saldrían de allí. Pandora se dijo: “A ver si es verdad”. Abrió la caja y nos hizo el regalo de todas las desdichas: guerras, enfermedades, pobreza. No fue posible volver a enterrar tanto desastre y desde entonces los hombres han luchado por lograrlo ,sin éxito, a través de los siglos.

La mujer de Lot también fue curiosa y de las grandes. “Cuando salgan de Sodoma no miren hacia atrás”, les advirtió el Señor.

Iban Lot, sus dos hijas y su esposa. Ésta no pudo aguantar la curiosidad y se volvió a mirar: “A ver qué pasa”. Su curiosidad la convirtió en estatua de sal.

Todas estas cosas del ayer remoto tienen estudiosos que desean insertarlas en la realidad. Por ejemplo eso de Sodoma y Gomorra dicen algunos que se debió a que esos lugares eran puertos de astronaves, movidas por pilotos extraterrestres y estalló la carga de explosivos energéticos de sus naves. Algunos pilotos avisaron del peligro y Lot y su familia los creyeron ángeles.

Hay sabios curiosos, y sobre todo observadores y experimentadores, a los que debemos buenos remedios para nuestros males. Y las vacunas que curan y previenen enfermedades son un ejemplo.

No hay espacio en esta columna para tantas y tantos curiosos como fueron y quedan fuera de nuestro relato. Pero añadamos las esposas de Barba Azul, que fueron muriendo por su incontrolada e inútil curiosidad. “A ver qué hay detrás de esa puerta prohibida”.

Una tras otra fueron muriendo. La llave prohibida delataba con sus manchas la desobediencia y la curiosidad. Todas estaban allí sin vida. Hasta que la protagonista logró salvarse gracias a su hermano que luchó contra Barba Azul y lo venció.

Y así el cuento de estas curiosas llega a un final feliz, o casi.

GABRIEL PAZ / Escritora.
Correo electrónico: macachi809@hotmail.com

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