Domingo, 14 de Julio 2024

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El saco persistente

Por: EL INFORMADOR

“De la actual situación política, sólo sabemos una cosa: que está regida por el embrollo, y que cada nuevo día trae... confusión y sombras. Los profesionales de la vieja farsa andan de la Ceca a la Meca entre cuentos e intrigas de la más cómica comadrería.

Ellos, que tienen una reputación de hombres sagaces, no entienden absolutamente nada de lo que ocurre. De lo que mañana pueda ocurrir no tienen ni siquiera ideas vagas y remotas. Todos hacen esfuerzos por evitar que pueda ocurrir algo interesante; temen que un día amanezca nuestra vida pública alterada y removida por mudanzas profundas. Ante estas posibilidades, su ímpetu en la defensa de las viejas maneras y de los sistemas caducos, adquiere una elasticidad insospechada.

Pero todas sus maniobras van perdiendo eficacia. Ahora advierten que han abusado de todos los trucos y que de pronto comienzan a fallar en sus manos los resortes clásicos de la mecánica política. Y he aquí la confusión, y el espanto, y el no saber a dónde va esta destartalada nave de nuestra política ni cómo logrará capear los furiosos temporales que han traído los días modernos.

“Hay interés en adormecer la conciencia... en que no suenen voces audaces ni se piense en transformaciones interesantes. Queda todavía cerrado con triple valla el camino de la nueva política. Nadie siente curiosidad por ensayar otros sistemas, otras ideas, otros hombres. Que continúe imponiéndose lo malo conocido. ¿Quién piensa en lo bueno por conocer? Y si hubiera de intentarse algún cambio, ahí están para salvación segura de nuestros destinos todos los jefes de partidos que vienen gobernando... con tan exacto tino que no han provocado más que desdichas.

“El país parece de momento adormecido. Pero, a pesar de la calma aparente, la situación de nuestros problemas sociales es la misma de antes. No se da un paso adelante... no existe la preocupación de un mañana mejor...

“En la confusión de este momento abierto a la ‘crisis histórica’, pasan haciendo gestos de una graciosa bufonería unos hombres turbios, cuyo oficio consiste en llenar de turbiedad toda la vida...
“Hemos pasado uno de los años más azarosos que se recuerdan: durante él se ha hecho patente hasta qué punto han perdido su dominio moral las instituciones públicas, y a dónde llega el desprecio que todo el mundo siente por el régimen político usado.... La desvirtuación de los grandes partidos no es, ciertamente, un fenómeno exclusivo de nuestro país... La universalidad del hecho muestra que no obedece a causas accidentales, sino a la evolución de la política en todas partes.

Digamos simplemente que nuestra realidad es distinta y que, desde luego, es más complicada, menos susceptible de condensación en fórmulas sencillas que mantengan un continuado apasionamiento en toda la nación... Nuestra política es multiforme, sin centro de gravedad...

“Yo no veo muy claro que el pesimismo sea, sin más ni más, censurable. Son las cosas a veces de tal condición, que juzgarles con sesgo optimista equivale a no haberse enterado de ellas”.
Lo anterior lo escribió hace casi 90 años don José Ortega y Gasset, refiriéndose a las circunstancias por las que pasaba España a principios del siglo XX.

Como de algún traje viejo fabricado por un perspicaz y astuto sastre, su escrito todavía aguanta y es como el saco que perdura generaciones. Que se lo ponga ahora quien considere que le quede. Al fin, es de una moda muy recurrente.

NORBERTO ÁLVAREZ ROMO/ Presidente de Ecometrópolis, A.C.
Correo electrónico: nar@megared.net.mx

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