| El pensamiento económico Por: EL INFORMADOR 20 de mayo de 2008 - 23:00 hs Al comenzar el siglo XIX, el principal problema planteado a los economistas era todavía el mejoramiento de la distribución de los ingresos. Era esto sobre todo lo que yacía en la base de las controversias entre liberales, socialistas y reformistas. Los primeros aceptaban, dice James, el régimen existente como el mejor posible, o pensaban que sólo un perfeccionamiento del laisser faire podría mejorarlo. Los otros atribuían los graves defectos de la distribución a las instituciones de la época, libertad económica absoluta y propiedad, deseaban la desaparición de éstas o la reforma, pedían principalmente un control del Estado sobre los mercados, o una renovación violenta. Ante esas controversias, las grandes teorías de entonces tenían sus propias respuestas. Por esa época reinaba Alfredo Marshall en Inglaterra, John Bates Clark en Estados Unidos; León Walras en Lausana, Menger Von Bohm Baweuk y Von Wieser en Viena. Los clásicos eran los marginalistas, la escuela de Viena o la norteamericana, o los técnicos del equilibrio económico. En 1950, subraya James, en comparación con los inicios del siglo, el pensamiento económico se ha modificado profundamente. Ello se debe sobre todo a las desgracias del siglo XX. El precio del trabajo se ha mejorado en ese lapso, pero mucho más en apariencia que en realidad, y las estadísticas permiten establecer que en los grandes países industriales la parte de salarios en la masa global de los ingresos no ha crecido; en los países asiáticos y africanos el precio del trabajo permanece muy bajo; en los países alcanzados por la inflación, el movimiento de los salarios normales permanece retrasado sobre el de los bienes de consumo corriente. En todas partes subsiste parcialmente la higiene defectuosa, la mala alimentación, los tugurios. El marxismo no aparece ya como una herejía al margen de la verdadera ciencia; se le toma en serio y es analizado y comentado aun por aquellos que no tienen confianza en él o temen su influencia. James señala que, por otra parte, el siglo XX ha cesado de conocer la atmósfera de paz internacional y de progreso económico casi regular que había sido el privilegio del siglo XIX. Grandes guerras mundiales han provocado políticas económicas nacionalistas. Han traído al hombre, trastornos monetarios y una desastrosa descapitalización. En esas condiciones, el objeto principal de los estudios positivos de los economistas no es ya la lucha por una repartición más justa de los ingresos, sino la búsqueda de los medios para realizar equilibrios económicos estables. El capítulo más estudiado en los manuales, dice James, no es ya el que trata de la repartición de los ingresos, es aquél en que el autor investiga cómo podría regularizarse con el tiempo el nivel de la actividad económica. MANUEL LÓPEZ DE LA PARRA / Periodista. Correo electrónico: loppra@economia.unam.mx Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones