Jueves, 13 de Noviembre 2025

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El narcotráfico en la política

Por: EL INFORMADOR


¿Cómo asegurar que los candidatos a los distintos puestos de elección popular no estén vinculados con el narcotráfico, o el crimen organizado?

Los representantes de los partidos ante el Instituto Federal Electoral (IFE) ofrecieron una solución descabellada e incongruente: promover la firma de un convenio con el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) para que bajo la supervisión del IFE se investigue a los aspirantes a puestos de elección popular y a la vez se promuevan esquemas de antidopaje, revisión de las cuentas bancarias, así como auditorías internas a los aspirantes, todo con la finalidad de evitar las infiltraciones del narcotráfico en los próximos procesos electorales.

Básicamente se está proponiendo el espiar a los posibles candidatos a puestos de elección popular. De por sí está cuestionado el Cisen por no ejercer bien sus funciones, ahora quieren que este aparato de inteligencia se dedique a recabar información para establecer si los candidatos estén posiblemente coludidos con el narcotráfico, lo que significaría de nuevo politizar esta institución y agregar funciones que simple y llanamente no tendría la capacidad de cumplir. Imaginemos lo que sucedería si el Cisen en su afán de cumplir con su nueva función encuentra que no sólo existe un número importante de candidatos con vínculos con el narcotráfico, sino que también son en su mayoría de la oposición.

Hay diferentes formas en que el Cisen hace su chamba. Un mecanismo es recolectar información de “fuentes abiertas”; son datos que están disponibles para la mayoría de las personas por medio de los periódicos, el internet, la radio y la televisión, o es información que las mismas personas proporcionan por su cuenta. En cambio, el “espionaje” es una actividad en donde se obtiene información haciendo uso de mecanismos generalmente ilegales y violatorios del derecho a la privacidad.

¿Pero serán suficientes los esfuerzos del IFE de prevenir la infiltración del narco en el proceso electoral? Claro que no. ¿Entonces quién debe de asumir la responsabilidad de la probidad de los candidatos? Aquí hay que señalar que la gran responsabilidad de los partidos políticos es intervenir y asegurar que sus candidatos no estén contaminados por el crimen organizado, ya que el principal responsable de llevar a una persona a ser candidato es un partido político; estas instituciones deben asumir las medidas que se pedía ejerciera el Cisen.

Pre-candidato que no pueda justificar sus bienes, mostrar al público exámenes toxicológicos limpios y que no pueda comprobar que paga impuestos, es un candidato que el partido debe rechazar.

Debemos recordar que en última instancia es una responsabilidad de cada uno de nosotros como electores, el fijarnos bien por cuál candidato vamos a votar, ya que lo que permite que alguien llegue a una responsabilidad política, es la voluntad de la mayoría de los electores de una determinada circunscripción. En las próximas elecciones los candidatos no sólo deben convencernos en materia política, sino también en la confianza que puedan generarnos de no tener relación con el narcotráfico o el crimen organizado, ya que aquellos que resulten electos serán los responsables de combatir a este cáncer, desde los diferentes ámbitos de competencia a los que nosotros los habremos escogido.

ANA MARÍA SALAZAR /Analista Política.
Correo electrónico: salazaropina@aol.com

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