| El grito del mitómano Por: EL INFORMADOR 17 de septiembre de 2008 - 23:00 hs La enfermedad parece que es crónica y sigue avanzando. El mitómano del pueblo se la pasa construyendo su propia realidad y, para eso, levanta unos andamios o estructuras carentes de cimentación con una entelequia blandengue que se mueven cada vez que actúa, hasta que un día se caigan al suelo irremediablemente. La mitomanía nace cuando no podemos aceptar la realidad como es, y ésta puede empezar desde la infancia, cuando inventamos, por ejemplo, que “mi papá es fuerte y poderoso...”, y así empieza, desde pronta edad, a definir a una familia con verdades a medias y que nada tiene que ver con la realidad del padre que “es fuerte” porque llega borracho y siempre golpea a su madre, o algo así, y que se parece al nuevo mundo que hemos creado, igual que lo hacían los griegos creando sus leyendas y fábulas con las que fundamentaban todo lo que no entendían: la brutalidad del mar se debía al dios Neptuno furioso; el amor y el deseo por la otra mujer, es por Afrodita, como el caso de Paris, el troyano. El mitómano confunde, aparentemente, sin darse cuenta, a los barcos que transportan petróleo, con las plataformas flotantes, industrias modernas que flotan en el mar y que procesan y refinan parte del petróleo. Pero para el mitómano es un barco y ¡claro!, mucho más caro de lo que cuestan los barcos chinos, sin entender nada de la tecnología avanzada, crea un mito, parte de su estrategia que, más que ésta es sólo una consigna de más, como la que hemos escuchado últimamente que propone “defender la historia”. ¡Caray!, se entiende que la historia hay que sopesarla y conocerla, para no repetir los errores. Pero según nuestro mitómano local, hay que defenderla y que no sufra transformación alguna. Entonces, en ese mundo construido por esa serie de andamios tembeleques, el mitómano se sube a su estrado, prestado por uno de sus discípulos en el Distrito Federal, para desde ahí gritar, un poco más temprano, como acostumbraba hacerlo en sus años de Gobierno en la capital para aprovechar y gritar, además, sus consignas —igual que lo harán los demás, agregándoles las propias—, aprovechando la celebración de nuestra “verdadera” independencia, y asociándola con la suya, la “legal”, como le llama, pues necesita adjetivarla para que tenga sentido y validez, no para él, que está convencido de su veracidad, sino para sus seguidores. La confusión y la ignorancia del público que lo sigue provoca que caigan en sus fintas y confundan tanto las independencias, como las plataformas flotantes con los barcos, y así se ponga a comparar precios y, sobre todo, a declarar abiertamente que hay un fraude detrás de esas operaciones de este enemigo disfrazado de Iniciativa Privada, que es el principal provocador de nuestras tragedias. El mitómano decide que hay que defender la historia y, por lo tanto, nada que innovar, nada que cambiar por las circunstancias, nada, sino defenderla para que se repita hasta el infinito. MARTÍN CASILLAS DE ALBA / Escritor y cronista. Correo electrónico: malba99@yahoo.com Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones