| El gatopardismo de la reforma petrolera Por: EL INFORMADOR 28 de octubre de 2008 - 23:00 hs La reforma petrolera aprobada ayer me recuerda a la novela “El Gatopardo”, famosa por contener en sus páginas la frase de actualidad: “Si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie”. Su autor, Giuseppe Tomasi di Lampedusa, la escribió a mediados de los años cincuenta. Las ventas del libro rebasan los cuatro millones de ejemplares y anualmente se venden 40 mil ejemplares. Habrá que aceptar que el Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo fue capaz de generar un debate importante, lo que transformó en buena medida los dictámenes aprobatorios a las iniciativas enviadas por Calderón. El desenlace dejó inconformes a los excelentes ciudadanos que han resultado ser los defensores del petróleo, pero dada la composición política del Congreso de la Unión, no se pudo avanzar más. Quedaron tres grandes pendientes para el futuro: los contratos en bloque; el nombramiento del consejo en manos de Los Pinos y la corrupción de Petróleos Mexicanos (Pemex) que conlleva esos seguros que subsanarán los “errores” que cometan los principales funcionarios de la paraestatal. Los ciudadanos decidieron ejercer la supervisión pública permanente que asegure al país que el nuevo marco legal de Pemex se aplique sin desviaciones y contribuya lo mejor posible a evitar la corrupción. En lo que eso sucede, habrá que examinar de qué se tratan los contratos en bloque. Pemex los otorgaría a empresas privadas para asignarles de manera exclusiva kilómetros cuadrados de territorio y aguas nacionales para exploración y explotación del crudo. Es un esquema con el que han operado transnacionales como Shell y Exxon, en diversas partes del mundo. En la práctica esos contratos hacen a una sola empresa propietaria del territorio y aguas nacionales por el tiempo que dure la concesión (50 años, quizá), y durante esos años nadie más puede explotar el petróleo en esas zonas. En esencia es una especie de feudo otorgado por el Estado. Nadie en el mundo además de Pemex tiene capacidad para explotar campos petroleros excepto: Shell, Exxon, Repsol, Halliburton, Chevron, entre otras. Así que volvemos a las mismas compañías de siempre que esperan hacerse ricas con nuestro petróleo. Existen numerosos ejemplos de que la asignación de contratos en bloque no beneficia a un país; beneficia a las empresas que reciben esos contratos. Estos bloques en que se dividirá el Golfo de México, gracias a la reforma petrolera, no se sabe cómo se asignarán, ni a quiénes, eso lo decidirá el reglamento de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, acerca de la cual no hay nada escrito ni legislado. Para cerrar esta laguna legal que arriesga la soberanía nacional, el Movimiento en Defensa del Petróleo propuso añadir a la reforma energética la fracción séptima del artículo 60 de la Ley Orgánica de Petróleos Mexicanos: “¡No se suscribirán contratos de exploración que contemplen el otorgamiento de bloques o áreas exclusivas”. Los legisladores respondieron con indiferencia, y dado lo que está en juego, las fuerzas policíacas impidieron el paso a quienes hicieron la propuesta. MARTHA GONZÁLEZ ESCOBAR / Divulgadora científica. UdeG. Correo electrónico: marthaggonzalez@yahoo.com.mx Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones