| El futuro de México Por: EL INFORMADOR 19 de enero de 2010 - 23:00 hs A propósito de la propuesta de Jorge Castañeda y Héctor Aguilar Camín, quienes elaboraron una suerte de agenda política que tiene como uno de sus méritos la claridad de conceptos, cabe decir que si bien es cierto que los temas son muy pertinentes, lo que en realidad ponen de manifiesto es la insuficiencia del liderazgo político actual para definir un rumbo para el país. Las propuestas ciudadanas rebasan la iniciativa política de la misma forma que la realidad violenta rebasa ampliamente a las instituciones de seguridad y al aparato judicial que reaccionan ante quienes han tomado la iniciativa. Las reformas que México necesita son cambios que rompan una realidad de conformismo y corrupción en las que se privilegia la coyuntura y los intereses particulares, por una estructura que imponga la ley de verdad y que pase por encima de los intereses que impiden que la nación funcione conforme a los parámetros de rigor que imperan en el mundo al que queremos pertenecer. Visión, decisión y rigor, son condiciones para este cambio. Visión del rumbo económico y político que estamos de acuerdo pasa por un acuerdo más profundo con los Estados Unidos, pero que sólo será viable con un cambio social hacia la igualdad mínima en la base de la pirámide social, que solamente podemos decidir los mexicanos eliminado los mecanismos monopólicos a los que se refieren Castañeda y Aguilar. Sin embargo, por popular que sea la idea de terminar con los monopolios sindicales, de las grandes concentraciones empresariales o los mecanismos político partidistas; la verdad es que cualquier alternativa de mecanismo que los sustituya está condenada a fracasar, si no se reconvierten las instituciones públicas para que impongan auténticamente el derecho, aplicando con rigor las normas, que hoy por hoy son simplemente instrumentos flexibles de negociación. La crisis de México ha llegado a la corrosión de las estructuras fundamentales, y por tanto los cambios no pueden ser superficiales. Se nos ha torcido el soporte del monopolio de la violencia institucional y al mismo tiempo la confianza ciudadana en la ley y sus instituciones. Por eso las reformas deben tener como propósito recuperar la normalidad, la paz, la confianza y el rigor de la autoridad. Lejos están los partidos de plantear una respuesta de tal magnitud, el actual Gobierno ha sucumbido a la medianía de lo posible y es rehén de los monopolios a los que dice condenar pero opera con ellos. Para cambiar con profundidad necesitamos un acuerdo no político en el sentido partidista, sino un cambio de rumbo, o mejor dicho una orientación del rumbo acordada por todos los que ejercen el poder real en México. Un ya basta a los que han convertido en botín al servicio público, y los que con un propósito empresarial se apalancan en prácticas monopólicas que subsidiamos los consumidores, un finiquito a la extorsión sindical; todo ello puede conducir a generar una revitalización institucional capaz de resistir los embates delictivos y las desviaciones de la corrupción. La propuesta que comentamos no puede esperar a las elecciones de 2012, sino que debe ser obligación del actual Gobierno su impulso. LUIS SALOMÓN / Doctor en Derecho. Correo electrónico: luisernestosalomon@gmail.com Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones