Domingo, 16 de Noviembre 2025

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El dilema de la educación superior

Por: EL INFORMADOR

Se ha dicho y se ha comprobado a través de muchos medios, que México requiere más y más recursos para atender la demanda educativa de muchos miles de jóvenes que requieren estar preparados para participar debidamente en todo aquello que se refiere a las medidas que requiere el país para superar sus atrasos. No hay que olvidar que aún hay varios millones de mexicanos que no saben leer ni escribir, y que no ha sido fácil su alfabetización que llevará un buen rato.

Por estos días leímos en algún periódico de circulación nacional, que se está promoviendo un movimiento de más de 100 mil aspirantes rechazados, en su segunda vuelta, por las principales universidades públicas, o sea la UNAM, el IPN y la UAM, y que harán presión para que de alguna manera se les permita el ingreso para proseguir sus estudios, Pero, a decir verdad, estos movimientos de ninguna manera resuelven el caso, porque la solución está por otra parte, y más que de recursos económicos, requiere de una decisión política, para que se delinee una política flexible a efecto de lograr medidas positivas para este problema, y que en el fondo está generando un gran desperdicio de fuerza de trabajo.
Aunque, a decir verdad, en estos tiempos de la modernidad, en que se trata de prevalecer la sociedad de la información, ya es necesario que el menú de profesionales universitarios se ajuste a los requerimientos actuales.

En efecto, por ejemplo, que la mayor demanda se concentra en carreras profesionales saturadas, tales como Contaduría y Derecho, y en cambio en profesiones realmente necesarias y modernas la demanda es escasa o nula. Hay que subrayar que la problemática del país no se resuelve con masas de contadores o de abogados, simple y sencillamente porque dicha problemática nacional es de índole diversa, y compleja. Se calcula, por ejemplo, que hay en las distintas universidades mexicanas un contingente de más de 300 mil alumnos estudiando Derecho: imaginémonos, sólo por un instante, aquellos jóvenes que logren terminar la carrera, ¿en dónde encontrarán ocupación?
Y así por el estilo hay en las universidades públicas carreras sacadas de onda, es decir, que para los respectivos egresados no hay mercado de trabajo que los ocupe. En cambio, y esto ha sido debidamente comprobado, México requiere, necesita, demanda jóvenes debidamente adiestrados en las diversas técnicas que requiere el aparado productivo de la modernidad, y aunque se han establecido instituciones especializadas en este sentido, la demanda es escasa, porque se supone y se acepta que viste mucho el tener un título o un grado universitario, aunque se forme parte de las cuantiosas filas del desempleo o del subempleo.

Es cierto que el escoger una profesión es muy difícil, porque hay una variable sutil y escurridiza que es la vocación. Por otra parte, conviene subrayar que el hecho de contar con un título o grado de alguna profesión de las llamadas liberales de ninguna manera implica que se trata de una patente de corso, o un modus vivendi para hacer fortuna. Las tendencias actuales de dichas profesiones ostentan desde rato un carácter social.

De cualquier modo, la educación es asunto prioritario en cualquier sociedad, y México requiere recursos suficientes para atender dicha demanda en sus modalidades para la enseñanza y para la investigación.

Desde luego que es lamentable el hecho de que cada año queden marginados tantos miles de jóvenes para continuar sus estudios, y eso es solamente en lo que se refiere al Distrito Federal, lo que quiere decir que otros muchos miles son rechazados en aquellas universidades públicas, las estatales, que hay a lo largo y ancho del territorio nacional.
De no atender debidamente ese reto, el rezago educativo en México y o otros aspectos seguirán creciendo a discreción, y queda en pie una gran interrogación; ¿A dónde van esas masas de rechazados? ¿Qué harán en sus vidas?
Dudamos que con las movilizaciones anunciadas algo se vaya a lograr.

MANUEL LÓPEZ DE LA PARRA / Periodista.
Correo electrónico: loppra@economia.unam.mx

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