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Jueves, 21 de Noviembre 2019
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El combate a la pobreza

Por: EL INFORMADOR


Las turbulencias políticas, y sobre todo económicas, consecuencia directa e indirecta de las políticas aplicadas en su conjunto, que forman parte del esquema económico que supuestamente conlleva a la conformación de un nuevo proyecto de Estado, el neoliberal, en donde prevalece el principio de la libertad económica, replanteamiento moderno de aquello de “dejar hacer, dejar pasar”, de las ideologías aplicadas en otros tiempos y bajo otras circunstancias, han producido fenómenos económicos realmente inéditos, en especial, en países como el nuestro, cuyo gran pendiente tiende a convertirse a la postre en un país realmente capitalista con el apoyo de un crecimiento económico sostenido y sustentable. Y es ahí donde han surgido nuevos problemas y nuevas realidades.

Por principio de cuentas, el modelito en cuestión, en el caso concreto de México, ha producido de manera exagerada formas poderosas de diversas manifestaciones, diríamos, de la economía negra o informal, y esto ha sido el espacio adecuado en donde los millones de desempleados han encontrado acomodo para sobrevivir, y otros más han ido a como dé lugar, en busca del “American Dream”, donde todo mundo sabe dónde es.

La corrupción en todas sus variadas y múltiples manifestaciones cuyos rendimientos son incalculables, por una parte; por otra, el incremento inconmensurable de lo que llaman ahora “el crimen organizado”, pero a todo esto, hay un sector, muy grande por cierto, de muchos millares de familias sumidas en distintos grados de la pobreza, hasta llegar a un grado máximo, la extrema pobreza, y de tal modo esto último es tan grande, que se ha vuelto una costumbre común y corriente usar ese calificativo: “extrema pobreza”, que desde los tiempos exitosos del “milagro mexicano”, había caído en desuso.

Así las cosas, varios gobiernos mexicanos han dedicado esfuerzos y cantidades supermillonarias dizque para combatir a ambas, “a ambas dos”, como suele decir nuestro amigo el catedrático, pero el caso es que a pesar de esos “grandes” esfuerzos, los resultados son magros, mejor dicho insignificantes, y en cambio, ambos fenómenos, la pobreza y la delincuencia organizada —las dos del género femenino, y por tanto, veleidosas— siguen creciendo y poniendo en entredicho las al parecer eficaces e impolutas políticas públicas de que se ha echado mano para combatir esos males endémicos y coyunturales de estos tiempos, de la modernidad y también de la posmodernidad.

Los programas puestos en marcha para combatir la pobreza, por ejemplo, al decir de los expertos en la materia, han sido inútiles, y como si fuera poco, excluyentes. En los últimos 14 años, se afirma, se han gastado de los fondos públicos la bonita suma de 200 mil millones de dólares, sin embargo, estos recursos no sirvieron de nada, pues la pobreza aumentó 38.8%, ahora los mexicanos en estado de extrema pobreza son ocho millones, y esta cifra continuará avanzando.

En situación similar está el combate al crimen organizado, pero éste, además, asume aspectos más delicados, porque se intercala la cuestión política, y su poder económico es, como se sabe, inconmensurable.

Pero hay que subrayar que tales fenómenos con particularidades complejas e intrincadas, son consecuencia lógica de la evolución misma del propio sistema económico determinante, y sus contradicciones dialécticas internas, y que para estar en condiciones de atenuar dichas irregularidades, que no desaparecerlas del todo, es cuestión indispensable el de llevar a cabo un reacomodo de las formas estructurales del propio sistema, y la puesta en marcha de un modelo económico, que sin alterar las vertientes del propio sistema, tenga un rasgo flexible, un rasgo humano y que ofrezca amplias perspectivas de oportunidades de trabajo, trabajo estable y bien remunerado.

De no ser así, la pobreza y el crimen organizado seguirán creciendo en donde podría estar en peligro la seguridad nacional. Sin embargo, el caso de la delincuencia por sus propias características, será muy difícil de atenuar, al menos en el corto o mediano plazos.

MANUEL LÓPEZ DE LA PARRA / Periodista.
Correo electrónico: loppra@economia.unam.mx

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