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Sábado, 16 de Noviembre 2019
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El antídoto contra las adicciones

Por: EL INFORMADOR


Los programas preventivos son el remedio más accesible y efectivo contra el tendiente elevado número de adictos en el país.

Lamentablemente el concepto que tienen muchos jóvenes consumidores, de que las drogas, como la mariguana, la cocaína, las metanfetaminas y otras tantas, son más cercanas a medicamentos para el deplorable estado de ánimo, como la tristeza, el enojo, el vacío existencial, la frustración, los conflictos, la violencia y en fin, una gran lista de estados de ánimo negativos que requieren de la evasión y un rato de diversión y placer.

Si los consumidores están plenamente convencidos de que están comprando un bien, que además les ayuda a la apertura de la conciencia, a unirse a su grupo de amigos, a distraerse de las exigencias cotidianas, ¿cómo pretendemos erradicar el consumo, y por consiguiente la producción y tráfico, si la demanda va en creciente aumento?

La visión que ronda en las calles de los adeptos a la droga es que está bien. En realidad el combate en contra de la distribución y venta se convierte en un mal, porque encarece el producto y lo aleja de los que ya lo necesitan como un objeto de uso diario.

Me ha tocado escuchar la versión de algunos jóvenes, insistir que la marihuana es increíblemente positiva. Que los enemigos de ella son gentes conservadoras y moralistas que no han sido capaces de probarla y recibir sus beneficios. No se puede combatirla sin haberla probado.

Algunos especialistas afirman que combatir el consumo de drogas sin hacer lo mismo con el alcohol, la pornografía y el juego, es una batalla desarticulada y no pareja. Si se combate un tipo de adicción, argumentando que atenta contra la salud. Lo mismo hay que hacer con las otras, que también la afectan. Incluso en muchos casos sigue siendo peor el alcohol y el juego que el consumo de drogas. Simplemente porque el que se droga, de plano no puede ni subirse al auto, en cambio el bebedor, siempre cree que está en su derecho y capacidad de hacerlo sin problemas. El adicto al juego causa tal cantidad de estragos en la estabilidad del hogar, que daña tanto o más que el consumidor de drogas. Y hoy vemos crecer el número de lugares donde se apuesta. Una se permite, tolera y fomenta y otra se trata de restringir.

La congruencia es elemental en el combate a las adicciones.

Vale más la pena fortalecer el valor de la familia, ayudar a su estabilidad, a incrementar el apoyo al trabajo social, al desarrollo de las comunidades. Invertir más en escuelas, en centros deportivos, en talleres de oficios múltiples.

En fin, tenemos que empeñarnos en disminuir el consumo, en apoyar los programas para apoyar el empleo y combatir el ocio.

Necesitamos acercarnos más a las causas de las adicciones, más que a sus efectos.

Invertir en el desarrollo social, en el combate a la pobreza y la exclusión.

Las drogas, el alcohol y el juego, son evasores de una realidad que duele, que está llena de sufrimiento y carencias. Hay que enfrentarlas con determinación.

GUILLERMO DELLAMARY / Filósofo y psicólogo.

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