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Sábado, 17 de Noviembre 2018

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El “Niño-Dios futbolista” de Tacuba

Por: EL INFORMADOR


“Amasé barro y lo convertí en oro.

Glorificar el culto de las imágenes

(mi gran, mi única, mi primitiva pasión)”: Baudelaire

Tacuba es flor y canto. Pero también tiene sus iconos sagrados, reverenciados por las masas populares, por el fervor limpio y sincero de muchos lugareños; por la buena fe de las familias, por el mismo orgullo de ser auténticos, creativos, innovadores. Así las cosas, Tacuba tiene en su haber, entre los muchos “niños milagrosos” que hay en todo México, su Niño-Dios milagroso, el que tiene su vitrina llena de juguetes por los milagros que concede a sus fervorosos adeptos. El que cada cuatro años, en tiempos del Mundial de Futbol, es vestido con el uniforme de la Selección Nacional, con la esperanza de que la escuadra mexicana tenga un buen desempeño en el torneo deportivo. Tal es el nombrado por la voz del pueblo “Niño futbolista”, el cual, por supuesto, tiene su propia historia que es, no obstante, de época reciente.

Cuentan algunos vecinos de Lago Guija y de Golfo de México que allá por el año del Señor de 1970, llegó a sus benditos lares un nuevo párroco de origen mexiquense, el padre José Reyes Chaparro, para hacerse cargo de la parroquia de San Gabriel Arcángel, que es el patrono de Tacuba. Al llegar encontró el inmueble muy deteriorado. Con los escasos recursos que pudo reunir trató de repararlo, porque además es una construcción que data de la época virreinal, pero por lo costoso de las reparaciones no pudo lograr gran cosa.

Ya por el mes de diciembre de ese mismo año, 1970, se dio cuenta de que no había en el templo ninguna imagen del Niño-Dios para conmemorar la Navidad, axial que encargó hacer una a su maestro escultor.

Ahora, el padre Reyes Chaparro asegura que gracias a la intervención del

Niño-Dios así representado, finalmente pudo restaurar el templo y alejar a los

muchos vendedores ambulantes que saturan la zona, por medio de un funcional atrio.

Fueron precisamente los fieles quienes decidieron que la imagen mandada a hacer por el recién llegado párroco se llamara “Niño de los milagros”, lo vistieron con un gran traje blanco, lo metieron en un capelo y empezaron a pedirle favores al tiempo que le llevaron juguetes y ropa que le cambiaban cada ocho días. A la fecha tiene tantos trajes de bebé que muchos son donados a algunas feligresas embarazadas y sin recursos. Tal vez la más ferviente cuidadora de este Niño es doña Irma Torres Maruri, originaria de Tacuba y administradora de la parroquia desde hace cinco lustros.

Cuenta que en 1986, año en que se efectuó el Mundial de Futbol en nuestro país, se le ocurrió vestir al Niño-Dios de Tacuba, al “Niño de los milagros”, con el uniforme de la Selección mexicana. Desde entonces, cada vez que juega la errática Selección, el “Niño de los milagros” es ataviado de esa forma, por lo que muchos vecinos aficionados han dado en llamarlo el “Niño futbolista”. Le regalan balones y le piden victorias, y le prometen portarse bien a cambio de hacer el milagro del triunfo de la Selección. Pero hasta allí llega la cosa. Más adelante no ha pasado nada. A pesar de todo, es oportuno sacar a cuento una moraleja obligada: “La fe del pueblo mueve montañas”.

MANUEL LÓPEZ DE LA PARRA / Periodista.
Correo electrónico: loppra@economia.unam.mx

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