Martes, 21 de Enero 2020
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El Distrito Federal

Por: EL INFORMADOR


La capital del país sigue siendo un gran polo de atracción, y uno de los principales mercados para toda suerte de transacciones; es además, el primer gran centro industrial, pese a que en estas tierras no se produce ni un gramo de los insumos que requiere la industria y la actividad económica en general; la población continúa aumentando de tal modo que desde hace tiempo la mancha urbana se ha extendido de tal manera que prácticamente cubre buena parte del Estado de México y de los estados de Morelos e Hidalgo.

El Estado de México ha sido el más favorecido, pues como tiene geográficamente en sus brazos al Distrito Federal, su influencia ha sido determinante en muchos aspectos, pues debido a esta cercanía pasó hace tiempo de ser una Entidad preponderadamente agrícola y rural a una Entidad profundamente industrializada, principalmente en aquellas zonas que integran los municipios mexiquenses, ubicados en el Valle de México: Naucalpan, Tlalnepantla, Ecatepec, Los Reyes-La Paz, Texcoco, entre otros, que han integrado un formidable emporio económico, además densamente poblado, pero también densamente saturado. ¿Sigue siendo Toluca la provincia, y ésta es aún el reflejo de la patria?

Por razones políticas más o menos conocidas, el Valle de Toluca también ha sido motivo de un proceso industrializador permanente, y desde los tiempos del profesor Hank, con la integración del corredor industrial Toluca-Lerma, esa zona presenta un panorama de intensa modernidad, aunque los insumos que se requieren también deben ser llevados de otros lugares.

Se ha dado en crear parques industriales, focos económicos como los que planteara hace tiempo Francois Perroux, en Santiago Tianguistenco, y todo porque de ahí era oriundo el profesor Hank, y al igual ha sucedido en Atlacomulco, que fue la cuna de don Isidro Fabela, dicho político que supo encauzar por otros rumbos la política un tanto pueblerina que se practicaba anteriormente, y así Atlacomulco con ese padrino empezó a prosperar.

Lo más preocupante es que esa Entidad sigue siendo el gran vertedero de los excedentes de población de todas partes del país, y así en el Oriente, Ixtapaluca, Chicoloapan, no se diga Nezahualcóyolt, Chalco, y el mismo Texcoco, se están convirtiendo en enormes aglomeraciones humanas.

Pero es más, el sur del Estado, lejano y atrasado, también ya está llamando la atención de propios y extraños, y así Tejupilco, antes un pueblo grandote, famoso por el pan y sus helados de sabores, y por haber sido la tierra de don Cristóbal Hidalgo, padre de don Miguel, ahora ya es todo un emporio turístico, con hoteles de primera línea.

No cabe duda que el Estado de México —“Somos brazo que lucha y espíritu que crea...”— fue muy suertudo a pesar de todo, y eso que le tocó en la rifa sacarse al tigre, pero al fin y al cabo lo tiene en sus brazos.

MANUEL LÓPEZ DE LA PARRA / Periodista.
Correo electrónico: loppra@economia.unam.mx

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