| Echarse y mojarse la sal Por: EL INFORMADOR 22 de febrero de 2010 - 23:00 hs En días pasados, una fuerte lluvia en el Valle de México provocó que se colapsara uno de los muros del canal de drenaje de la ciudad y que se desbordaran las aguas negras durante la madrugada, a la altura del kilómetro 27 de la autopista México-Puebla, afectando a cientos de miles de viviendas del Valle de Chalco e Ixtapaluca. Los carriles de la autopista quedaron totalmente interrumpidos por el agua, lo que generó varios kilómetros de embotellamientos y afectó significativamente el abastecimiento a la capital. No sólo les llovió sobre mojado, sino que se volvió una pesadilla diluviana y maltusiana. Que los lagos y los ríos se desborden no debe ser desconcertante para nadie, al menos que se haya construido su casa justamente allí, en el vaso del lago o el lecho del río. Aquellos españoles que llegaron a conquistar la gran Tenochtitlan, pasaron por Ixtapaluca rodeando el lago de Chalco, registrándolo muy claramente. En 1604 la Ciudad de México sufrió grandes inundaciones que duraron varios meses, pues siendo una cuenca cerrada, la única salida del agua era por evaporación. Se decidió entonces construir una salida artificial para drenar los excedentes. Para ello se intentó construir un canal-túnel y cruzar el parteaguas hacia fuera de la región de los lagos. La obra tardó casi dos siglos y en ese lapso hubo varias inundaciones de gran extensión, estimándose que murieron treinta mil personas y que otro tanto de colonos salieron de la ciudad. Fue tan catastrófico que se pensó seriamente en trasladar la sede de la Nueva España a otro sitio. Siempre se ha sabido que religiosamente, año tras año, ahí se inunda. Ixtapaluca, o Iztapayucan, se compone de iztatl, sal, pallutl o pallotl, mojadura, y de can, lugar. Significa: “lugar donde se moja la sal”. Es ahora una ciudad dormitorio. La población se incrementó de 180 mil habitantes en 1990, a los más de 500 mil actuales. Su crecimiento llegó a ser la presunción de los grandes megaproyectos de vivienda. La unidad habitacional Los Héroes constituiría en su momento el conjunto más grande de América Latina, con alrededor de 18 mil casas. Éste sería desplazado más tarde por el conjunto habitacional San Buenaventura, que llegó a acumular 23 mil hogares, siendo, en su momento, también el más grande. Desde la época de los aztecas, las inundaciones forman parte fundamental de la problemática de la Ciudad de México. Desde hace ya varias generaciones se tiene un rezago acumulado en la capacidad de descarga, de tal forma que el riesgo de inundaciones catastróficas es ya muy alto. Ahora vale la pena recordar la siguiente advertencia para esta zona que apareció en la prensa hace poco más de una década: “Las obras de emergencia que aquí se proponen deberán estar en funcionamiento para la próxima temporada de lluvias, y las de la solución a mediano plazo, que se plantearon en lo fundamental desde 1995, deben realizarse con un programa intenso que debe aplicarse lo antes posible, aunque signifique grandes inversiones. En caso contrario, no pasarán muchos años para que se presenten inundaciones que podrían afectar a millones de personas”. Desde luego que en Guadalajara ya sabemos que el crecimiento urbano descontrolado trae problemas cuyas soluciones son cada vez más difíciles y costosas, no sólo en relación con las inundaciones, sino con todos los servicios, dentro de los que destaca el abastecimiento de agua potable y el problema del transporte. También somos lentos en atender las advertencias. NORBERTO ÁLVAREZ ROMO/ Presidente de Ecometrópolis, A.C. Correo electrónico: nar@megared.net.mx Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones