Domingo, 03 de Marzo 2024

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ENTRE VERAS Y BROMAS

Por: EL INFORMADOR

— Repoblar

¿Qué hace un candidato a un puesto de elección popular, desde que le notifican que se sacó la rifa del tigre (es decir, que ganó unos comicios a los que quizá concurrió sólo por evitar que su partido perdiera por de-fault) hasta que toma posesión de su cargo?...

En el caso de los alcaldes electos de Guadalajara y anexas, que salieron de las urnas rojos e implumes, como pollos recién salidos del cascarón, luego de las elecciones del pasado 5 de julio, ha habido escasas informaciones. Escasas e irrelevantes... Algún viaje, supuestamente para participar en algún foro internacional de munícipes; alguna declaración —demasiado diplomática las más de las veces...— sobre determinado tema polémico de rabiosa actualidad, como para aparentar que se tienen ideas claras y proyectos puntuales sobre el asunto..., y pare usted de contar.

—II—
A 20 días de asumir la presidencia municipal de Guadalajara, Jorge Aristóteles Sandoval salió del armario y soltó prenda sobre alguna de sus metas: repoblar la ciudad; emprender acciones que reviertan el éxodo sistemático de los tapatíos hasta donde les alcance la suela del huarache.

De entrada (dejaría de ser político, en la acepción de gerente de agencia de colocaciones...), anunció la creación de un nuevo organismo: el Instituto Municipal de la Vivienda.

Dicha dependencia buscaría espacios adecuados para construir casas y departamentos, donde supuestamente ya no los hay. Se trataría, también, de inventar mecanismos que hagan atractivo, por su costo, por su valor patrimonial, por su viabilidad financiera, por los servicios que todo ello implica —vialidades, tiendas, médicos, parques, escuelas...—, quedarse en Guadalajara en vez de huir hasta sus cada vez más distantes y polvorientos arrabales. En fin...


—III—
En la medida que el proyecto conceptual del alcalde electo de Guadalajara pase por generar las reformas legales que permitan ganarse la vida a las vetustas casonas en vías de abandono, degradación y ruina en los barrios tradicionales, y aprovechar los predios del fallido “Proyecto Alameda” que deja como herencia la administración saliente, los tapatíos pudieran estar ante el caso, absolutamente excepcional, de que haya continuidad entre los programas de los gobernantes que se van y los que llegan... (aunque no haya, de parte de estos últimos, un mínimo gesto de gratitud o un guiño, por imperceptible que sea, de reconocimiento).

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